Los demócratas recuperan el control del Congreso de Estados Unidos en las elecciones intermedias de 2026 y consiguen victorias históricas en Texas, donde James Talarico y Gina Hinojosa derrotaron a candidatos republicanos aliados de Donald Trump.
Por Vera Martín del Campo | Corresponsal
Los demócratas consiguieron el control del Senado de Estados Unidos y se encaminan a recuperar la Cámara de Representantes, tras una jornada electoral que representó un revés para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano en las elecciones intermedias del 3 de noviembre de 2026.
La victoria demócrata en el Senado modifica el equilibrio de poder en Washington y permitirá a la oposición frenar iniciativas del gobierno federal, supervisar a la administración republicana y ejercer mayor influencia sobre los nombramientos judiciales y otras decisiones institucionales.
Uno de los resultados más significativos ocurrió en Texas, donde los demócratas ganaron la elección al Senado federal y la gubernatura, dos cargos que permanecían bajo control republicano.
Demócratas ganan el Senado y avanzan en la Cámara Baja
El Partido Demócrata logró arrebatar a los republicanos escaños senatoriales en Texas, Kansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Ohio, entre otros resultados que modificaron la correlación de fuerzas en el Congreso.
De acuerdo con los resultados proyectados por medios estadounidenses, los demócratas alcanzaron la mayoría del Senado, una de las principales apuestas de la oposición para limitar el margen de maniobra de Trump durante los dos últimos años de su mandato.
En la Cámara de Representantes, el conteo también favorecía a los demócratas, que avanzaban hacia una mayoría legislativa. Sin embargo, el resultado definitivo de esta cámara todavía dependía del escrutinio de distritos competitivos.
La nueva correlación legislativa anticipa un escenario de mayor confrontación política en Washington, con posibilidades de investigaciones parlamentarias, comparecencias de funcionarios y bloqueos a iniciativas presidenciales.
Texas rompe más de tres décadas de dominio republicano
Uno de los golpes más significativos para los republicanos ocurrió en Texas. El demócrata James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton, fiscal general del estado y candidato respaldado por Trump, para obtener un escaño en el Senado federal.
Con este resultado, Talarico se convirtió en el primer demócrata elegido senador federal por Texas desde 1988, cuando Lloyd Bentsen ganó la reelección.
La derrota republicana también alcanzó la gubernatura. La demócrata Gina Hinojosa venció al gobernador Greg Abbott, quien buscaba un cuarto mandato consecutivo.
Hinojosa será la primera mujer latina en gobernar Texas y pondrá fin a más de tres décadas de administraciones republicanas en ese estado.
El resultado representa un cambio político relevante en una de las entidades tradicionalmente identificadas con el conservadurismo estadounidense.
También abre interrogantes sobre el comportamiento electoral de la población latina, cuyo respaldo había contribuido al triunfo de Trump en las elecciones presidenciales de 2024.
Trump enfrenta un Congreso con mayor oposición
El control demócrata del Senado permitirá a la oposición intervenir de manera más directa en las decisiones legislativas y en la revisión de nombramientos para cargos federales y judiciales.
La Cámara Alta también tendrá mayor capacidad para supervisar las decisiones del Ejecutivo y condicionar iniciativas relacionadas con política exterior y administración pública.
En caso de confirmarse una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, el partido tendrá facultades para abrir investigaciones, solicitar comparecencias y promover procedimientos de juicio político.
Sin embargo, una eventual destitución presidencial requiere una mayoría de dos tercios del Senado, por lo que el nuevo equilibrio legislativo no implica automáticamente la salida de Trump del poder.
El presidente afrontará así una segunda mitad de mandato con mayores obstáculos para impulsar su agenda, en un Congreso donde los republicanos perderán parte del control que ejercieron durante los primeros dos años de su administración.
Trump atribuye la derrota a su ausencia en las boletas
Durante la jornada electoral, Trump intentó distanciarse de los resultados adversos y atribuyó el retroceso republicano a que su nombre no apareció en las boletas.
En una publicación en su plataforma Truth Social, sostuvo que los candidatos de su partido habrían obtenido mejores resultados si él hubiera participado directamente en la contienda.
Sin embargo, el presidente intervino activamente en la campaña, encabezó actos políticos y pidió a sus simpatizantes votar considerando su proyecto de gobierno.
El resultado electoral estuvo acompañado por el descontento de sectores del electorado ante el costo de vida, la inflación, el encarecimiento de los combustibles, los aranceles y las consecuencias económicas de la guerra con Irán. –sn–


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