Las declaraciones de Vicente Fox sobre su intervención en la sucesión presidencial de 2006 reavivaron el debate sobre la elección de Felipe Calderón.
Por Mario A. Medina
Las declaraciones que el expresidente Vicente Fox hizo a un periodista español no deben quedar en el anecdotario, en los comentarios de unos cuantos días, porque se trata del reconocimiento expreso y contundente de un delito electoral por parte de quien fue jefe del Ejecutivo y que trajo muchas consecuencias negativas a nuestro país.
Fox ha dicho; “hice que ganara Felipe Calderón, aunque no es muy democrático decir eso; me dije a mí mismo que la sucesión en mi país debería de quedar en las mismas manos de mi partido político y llegué a decir públicamente que yo no entregaría el poder salvo a un presidente electo del PAN”.
La declaración es gravísima y le da la razón al entonces candidato de la coalición “Por el Bien de todos”, Andrés Manuel López Obrador, y al mismo tiempo exhibe los delitos electorales de los que son responsables funcionarios como el presidente del entonces Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde quien, ante las irregularidades evidentes, y la exigencia de que se realizara un nuevo conteo de votos, “sin tener derecho legal declaró ganador a Felipe Calderón con (sólo) una ventaja .58%”.

Junto con Vicente Fox hubo un sinnúmero de actores que son cómplices del “alto-vacío” como reseña Francisco Garduño Yáñez en su libro: “Los fraudes electorales en México”.
Destaca la participación de magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que “declararon presidente electo a Felipe Calderón sin importar todas las violaciones que hubo en el proceso electoral”. Aquellos “consideraron que hubo irregularidades, pero no lo suficientemente graves”.
Igual, en ese contubernio, apoyaron la campaña sucia del PAN, el Consejo Coordinador Empresarial, la inmensa mayoría de los medios de comunicación en todo el país, Televisa, TV Azteca, y muchos articulistas y columnistas que en todo este tiempo han venido negando que hubo fraude en 2006. Uno de ellos ha sido Ciro Gómez Leyva; también Carlos Marín, Joaquín López Dóriga, Leo Zuckermann.
En la entrevista al medio The Objetive Fox dijo: “Llegue a decir públicamente que yo no entregaría el Poder salvo un presidente del PAN”, y al mismo tiempo ha reconocido que ayudó a ganar a Calderón. En marzo de 2024, el guanajuatense ya había confesado haber apoyado a Calderón, “pero dentro de la ley”.

No debemos olvidar que Vicente Fox hizo lo imposible para que López Obrador no llegara a la boleta en aquel 2006 al promover el desafuero contra el tabasqueño que militaba entonces en el PRD.
Un “factor principalísimo”, -recuerda Garduño– fue el diseño del Programa de Resultados Preliminares (PREP) a cargo de la empresa (Hildebrando S. A.) propiedad del cuñado de Calderón, Diego Zavala Gómez del Campo, y aunque alegaba que no tenía nada que ver con el diseño del PREP, a través de Oracle México, el hecho fue que muchos expertos en informática, aseguraron que la empresa de Diego Zavala “siguió teniendo qué ver con el mejoramiento de la calidad del padrón electoral”, y que “metió la mano al PREP a través de un software”.
El su libro, Garduño retoma declaraciones de varios personajes que aquel momento y aún después, reconocieron que hubo fraude electoral en contra de AMLO.
Jorge Castañeda en su libro, La Herencia, habla del fraude del 88 contra Cuauhtémoc Cárdenas y anota que Carlos Salinas “pudo haber contratado en Londres un software para abultar el margen o revertir el resultado” a su favor y luego remató, parafraseando al dinosaurio de Monterroso: “cuando despertamos, el fraude electoral todavía estaba allí”, en referencia al fraude 2006.
El también ex presidente del IFE, José Woldenberg, en un artículo en El Universal de agosto de 2019 afirmó que López Obrador “jamás se ha preocupado por documentar sus dichos” sobre el fraude, pero contrasta con una declaración de prensa que él mismo hizo dos años antes.
Reconoció que el IFE cometió dos errores en el proceso, como tener un mal diseño del PREP y acordar con partidos políticos no difundir cifras de la contienda presidencial si la elección era cerrada”.
Otro personaje, José Antonio Crespo, en abril de 2018, en entrevista con la revista Proceso, acotó que López Obrador no era santo de su devoción, y que nunca votaría por el tabasqueño. Sin embargo, explicó que “el fraude no se dio en las urnas, sino en la decisión del TEPJF al avalar el resultado de la apertura del 1.03% de las casillas pese a lo cerrado que estaba la votación”.
Otro, contrincante en aquella elección del 2006 y enemigo político de toda la vida de López Obrador, Roberto Madrazo Pintado, dijo en una entrevista a un periodista de Tabasco: “Si el IFE hubiera tomado la decisión de hacer recuento casilla por casilla y voto por voto yo sabía que podía ser un resultado favorable para López Obrador; pero esa no era mi lucha”.
Pero no sólo todo lo anterior da cuenta del fraude electoral contra López Obrador en 2006, fueron muchos más quienes documentaron aquel asalto a la voluntad ciudadana. Fisicomatemáticos de la UNAM “realizaron investigaciones de cómo se introdujo un sistema de fórmulas algorítmicas o virus para modificar el resultado a favor de un candidato específico”.

Lo mismo hicieron expertos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que llegaron a señalar que “el sistema estuvo hecho para no detectarse fácilmente y que el “programa se desarrolló para sumar y restar votos para favorecer y/o perjudicar a un candidato”.
Importante es refrescarle la memoria a quienes hoy gritan “¡al ladrón! ¡ladrón!, y no reclamaron por igual el fraude del dos veces delincuente electoral declarado: Vicente Fox.
Para no olvidar: El IFE de José Woldenberg no aplicó la ley que lo obligaba a quitarle el registro al PAN en la elección del 2000 por recibir dinero del extranjero. Llegaron a las arcas de la campaña foxista, al menos, 71 mil 123 dólares y un millón 34 mil 318 pesos provenientes del exterior, lo cual estaba prohibido, como reconoció Lino Korrodi, el cerebro financiero de la asociación “Amigos de Fox”. En diversas entrevistas, reconoció haber elaborado una estrategia para triangular recursos de empresas privadas y extranjeras a la campaña presidencial.
Amigos de Fox recibió, a través de nueve empresas y personas físicas como «interpósita persona”, montos millonarios del extranjero y nacionales, por lo que TEPJF debió anular aquella elección.
Una nota de la reportera Mirella Cuéllar de La Jornada, del 3 octubre del 2003, señalaba que el IFE comprobó “el financiamiento ilegal a la campaña de Fox”. El deslenguado candidato “no pudo establecer cuál fue el origen de 26 millones 141 mil 465 pesos que llegaron a su campaña”, habría de reconocer, a toro pasado, la Comisión de Fiscalización del Instituto Federal Electoral (IFE).
El asunto, insisto, no es menor. La asunción de Calderón a la presidencia del país fue fraudulenta, pero no sólo él y Fox son unos delincuentes electorales, lo son también magistrados y los consejeros electorales.
En el capítulo “el fraude electoral “aiga sido como aiga sido”, Garduño recuerda los gritos de los diputados perredistas en el momento en el que le ceñían la banda presidencial a Calderón: “¡Espurio!, taladraba su cabeza: “¡espurio!, ¡espurio!, ¡espurio!”
Tras la confirmación de Fox de que Felipe Calderón se robó la Presidencia, hasta España, en estos días, aquel grito sigue taladrando la cabeza del panista; “¡espurio!, ¡espurio!, ¡espurio!”
Que no le cuenten…
Y, sí, como dice un amigo: “!¡Qué bien le hacen los deslenguados, los imbéciles a la historia”!
*Periodista: @MarioA_Medina


¡Conéctate con Sociedad Noticias! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.
También, te invitamos a que te sumes a nuestro canal de información en tiempo real a través de Telegram.

