Este año se pondrá a prueba la estabilidad política, comercial y operativa de México

La magnitud del Mundial de Futbol tensiona la infraestructura aeroportuaria, movilidad urbana, seguridad, continuidad de servicios y ciberseguridad

Por Deyanira Vázquez | Reportera

El entorno político y económico de México enfrentará en 2026 una combinación inédita de presiones internas y externas que podrían redefinir el rumbo del país hacia 2027. Así lo advierte el informe Panorama Sociopolítico 2026, elaborado por DAP – Despacho de Asuntos Públicos – , el cual identifica riesgos, señales tempranas y escenarios críticos para empresas e inversionistas.

El documento plantea que la antesala de las elecciones intermedias de 2027 —en las que se renovarán 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas, 1,088 diputaciones locales y 1,803 presidencias municipales— junto con la discusión de una reforma electoral de alto impacto, el escrutinio internacional por el Mundial 2026 y la revisión del T-MEC, generarán un entorno de volatilidad regulatoria y reputacional con ventanas cada vez más cortas para la toma de decisiones.

En el plano interno, la reforma electoral promovida por el gobierno federal ya entró en fase decisiva. Tras 65 foros de consulta y más de 5,200 intervenciones, la Comisión Presidencial enviará su propuesta al Congreso. Entre los puntos más sensibles se encuentran la reducción del financiamiento a partidos, ajustes al sistema de representación proporcional (plurinominales) y medidas para disminuir los costos de las elecciones. El debate ha polarizado a oficialismo y oposición, elevando la tensión política rumbo a 2027.

“Ese año será una prueba mayor para Morena, que deberá defender más de la mitad de las gubernaturas que actualmente gobierna. Estados como Michoacán y Zacatecas presentan señales tempranas de competencia cerrada y disputas internas que podrían alterar el equilibrio electoral. Para la oposición, el reto se concentra en preservar cohesión territorial y capitalizar posibles fracturas del bloque oficialista”, afirma Andrés Díaz de DAP, Despacho de Asuntos Públicos.

En paralelo, México enfrentará una prueba operativa de escala global con la Copa Mundial de la FIFA 2026. El país será sede de 13 partidos —incluido el inaugural en el Estadio Azteca— y se estima la llegada de hasta 5.5 millones de visitantes, con una derrama proyectada de entre 1.8 y 3 mil millones de dólares. Más de seis mil millones de espectadores seguirán el torneo a nivel mundial.

La magnitud del evento tensionará infraestructura aeroportuaria, movilidad urbana, seguridad, continuidad de servicios y ciberseguridad. El informe advierte que cualquier incidente podría amplificarse internacionalmente y afectar la reputación del país. Además, especialistas han alertado sobre riesgos en protección de datos personales, coordinación trilateral y vulnerabilidades tecnológicas.

En el frente externo, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entra en su momento más sensible desde su entrada en vigor. El 1º de julio de 2026 está programada la primera revisión conjunta que definirá su continuidad hasta 2042. Aunque no existe una señal formal de ruptura, el ruido político en Estados Unidos —incluidas declaraciones del presidente Donald Trump que califican el acuerdo como “irrelevante”— introduce presión adicional.

El análisis de DAP subraya que el riesgo no se limita a una eventual renegociación, sino a que la revisión se utilice como herramienta de presión vinculada a temas de seguridad y comercio. Sigfredo Corral de DAP, Despacho de Asunto Públicos comentó: “México exporta más del 80% de sus productos a Estados Unidos, lo que eleva la exposición ante cualquier fricción comercial. No obstante, más de 500 agrupaciones empresariales estadounidenses han respaldado públicamente la continuidad del tratado, conscientes de que más de 12 millones de empleos en ese país dependen del comercio con México y Canadá”.

El informe concluye que 2026 no será un año de definiciones aisladas, sino de interacción entre tiempos políticos, capacidad de ejecución y narrativa pública. La combinación de reforma electoral, ciclo preelectoral, Mundial y revisión del T-MEC concentrará decisiones capaces de reordenar el posicionamiento regional de México.

Para el sector empresarial, el desafío será traducir el análisis político en decisiones operables, anticipar escenarios y reducir vulnerabilidades ante cambios regulatorios o episodios de alto escrutinio. El margen para la improvisación se acorta; la capacidad de anticipación marcará la diferencia. –sn–