Inmobiliaria quiero casa

«Quiero Casa» la inmobiliaria que creció entre desarrollos en controversias

Conoce qué es Quiero Casa, quiénes son sus propietarios, qué denuncias existen contra la inmobiliaria, qué conflictos ha enfrentado en la Ciudad de México y qué deben revisar los compradores antes de adquirir un departamento.

Por Martín García | Reportero                                      

En menos de dos décadas, «Quiero Casa» pasó de ser una desarrolladora de vivienda de tamaño medio a convertirse en un actor relevante del mercado inmobiliario de la ciudad de México. La empresa ha construido decenas de complejos habitacionales en alcaldías como Coyoacán, Azcapotzalco, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc, enfocándose principalmente en departamentos para sectores medios y medio-altos.

Sin embargo, el crecimiento de la firma también ha estado acompañado de una larga cadena de controversias: denuncias vecinales por daños a viviendas colindantes, acusaciones de afectaciones ambientales, cuestionamientos sobre permisos de construcción y quejas de compradores relacionadas con la calidad de algunas obras.

¿Qué es Quiero Casa?

Quiero Casa es una empresa mexicana dedicada al desarrollo, construcción y comercialización de vivienda vertical. De acuerdo con información pública, fue fundada en 2009 y opera principalmente en la Zona Metropolitana del Valle de México.

La compañía se ha especializado en proyectos de departamentos en zonas urbanas consolidadas, donde el valor del suelo es elevado y la demanda de vivienda se mantiene constante.

¿Quién es el dueño?

Diversas fuentes públicas identifican a los empresarios José Shabot y Salomón Shabot como propietarios y principales responsables del grupo desarrollador. Ambos pertenecen a una familia con presencia en el sector inmobiliario capitalino desde hace varios años.

Hasta el momento no existe información pública que vincule a los propietarios con sentencias condenatorias relacionadas con la operación de la empresa.

¿Actúa de manera ética?

La respuesta depende del ángulo desde el que se observe.

Por un lado, Quiero Casa mantiene operaciones comerciales abiertas, continúa desarrollando proyectos y participa activamente en el mercado inmobiliario formal.

Por otro, organizaciones vecinales y colectivos urbanos han señalado durante años presuntas irregularidades en distintos desarrollos. Los señalamientos más frecuentes incluyen:

  • daños estructurales a inmuebles vecinos;
  • afectaciones por demoliciones y excavaciones;
  • presunto incumplimiento de medidas de mitigación;
  • impacto ambiental y extracción de agua en ciertas obras;
  • cambios en el uso del suelo o densificación urbana;
  • falta de respuesta suficiente a reclamos vecinales.

La empresa ha negado en distintas ocasiones haber actuado fuera de la ley y ha sostenido que sus proyectos cuentan con autorizaciones oficiales cuando así corresponde.

Las denuncias más conocidas

Uno de los casos que más visibilidad tuvo ocurrió en Coyoacán, en el desarrollo de avenida Aztecas 215, donde vecinos denunciaron afectaciones ambientales y cuestionaron la viabilidad hídrica del proyecto. El conflicto derivó en manifestaciones y en reclamos dirigidos tanto a la inmobiliaria como a autoridades capitalinas.

En años posteriores surgieron quejas similares en otras alcaldías. Reportes periodísticos documentaron inconformidades relacionadas con vibraciones, grietas, horarios de obra y presuntos daños a construcciones colindantes.

Es importante subrayar que muchas de estas denuncias provienen de vecinos y colectivos ciudadanos; no todas han concluido en resoluciones judiciales definitivas contra la empresa.

¿Existen demandas o sanciones?

La información pública disponible muestra procedimientos administrativos, suspensiones temporales y controversias relacionadas con algunos desarrollos inmobiliarios. Sin embargo, no se encontró evidencia pública de una sentencia general que declare a Quiero Casa como una empresa ilegal o que ordene el cierre total de sus operaciones.

En términos periodísticos, la situación puede describirse así: sí existen denuncias y conflictos documentados; no existe evidencia pública de una condena definitiva que invalide a toda la empresa.

¿Qué dicen los compradores?

Además de las disputas vecinales, en redes sociales y foros de consumidores aparecen quejas relacionadas con:

  • retrasos en entregas;
  • acabados;
  • filtraciones o problemas de mantenimiento;
  • atención postventa;
  • discrepancias sobre áreas comunes.

Estas inconformidades son comunes en el sector inmobiliario y deben analizarse caso por caso. La existencia de quejas no implica automáticamente incumplimiento legal, pero sí constituye un indicador relevante para potenciales compradores.

El debate de fondo: vivienda vs. impacto urbano

El caso de Quiero Casa se ha convertido en un ejemplo del debate más amplio sobre el crecimiento inmobiliario de la ciudad de México.

Mientras desarrolladoras argumentan que la capital necesita más vivienda cerca de zonas con servicios y empleo, vecinos y especialistas advierten sobre:

  • presión sobre el suministro de agua;
  • saturación vial;
  • pérdida de áreas verdes;
  • gentrificación;
  • incremento de densidad sin infraestructura suficiente.

En ese contexto, Quiero Casa ha quedado con frecuencia en el centro de discusiones sobre el modelo de desarrollo urbano de la ciudad.

¿Qué debe revisar un comprador antes de adquirir un departamento?

Especialistas recomiendan verificar:

  • licencia de construcción vigente;
  • uso de suelo autorizado;
  • régimen de propiedad en condominio;
  • situación registral del inmueble;
  • historial del desarrollador;
  • garantías por vicios ocultos;
  • contrato de compraventa y fechas de entrega.

También sugieren consultar antecedentes del proyecto en la alcaldía correspondiente y revisar si existen procedimientos administrativos o litigios abiertos.

Un nombre conocido del boom inmobiliario capitalino

A 2026, Quiero Casa permanece como una de las desarrolladoras más reconocidas de la Ciudad de México. Su trayectoria combina expansión comercial y una presencia constante en controversias urbanas.

La información pública disponible permite afirmar que la empresa opera dentro del mercado formal y mantiene actividad constructiva, pero también que enfrenta un historial significativo de denuncias vecinales y cuestionamientos sobre algunos de sus proyectos. Para compradores y autoridades, el caso ilustra los retos de equilibrar la necesidad de vivienda con la protección del entorno urbano y la confianza de los ciudadanos. –sn–

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