Toma de muestra de sangre

Hepatitis puede avanzar sin síntomas durante años; llaman a fortalecer la prevención y el diagnóstico oportuno

Especialistas advierten que la hepatitis puede permanecer asintomática durante años. Medidas de higiene, vacunación, prácticas seguras y chequeos médicos son fundamentales para prevenir complicaciones y detectar la enfermedad de manera temprana.

Por Deyanira Vázquez | Reportera                                        

La hepatitis puede desarrollarse durante años sin manifestar síntomas evidentes, lo que dificulta su diagnóstico oportuno y aumenta el riesgo de complicaciones hepáticas. Especialistas en salud señalan que la detección temprana, la vacunación y la adopción de hábitos preventivos son las principales herramientas para reducir el impacto de esta enfermedad.

El hígado desempeña más de 500 funciones esenciales para el organismo, entre ellas filtrar toxinas, producir proteínas indispensables para la coagulación, regular el metabolismo y participar en la digestión. Aunque posee una notable capacidad de regeneración, diversos padecimientos, como la hepatitis, pueden deteriorar progresivamente su funcionamiento sin que la persona lo advierta.

De acuerdo con información difundida por Bupa México, la mayoría de las hepatitis crónicas permanecen asintomáticas en sus primeras etapas. Cuando aparecen manifestaciones clínicas, suelen ser inespecíficas, como fatiga persistente, molestias abdominales leves, náuseas o pérdida del apetito, lo que retrasa la búsqueda de atención médica.

Hepatitis A, B, C, D y E tienen distintas formas de transmisión

La hepatitis es una inflamación del tejido hepático cuya causa más frecuente es la infección por virus. Existen cinco tipos principales: A, B, C, D y E, cada uno con mecanismos de transmisión diferentes.

La hepatitis A y la hepatitis E se adquieren principalmente mediante el consumo de agua o alimentos contaminados con materia fecal de una persona infectada, así como por la ingesta de carne de cerdo, venado o mariscos insuficientemente cocidos.

En tanto, las hepatitis B, C y D se transmiten por contacto con sangre contaminada. En el caso de las hepatitis B y D, también existe riesgo de contagio mediante relaciones sexuales sin protección o por compartir agujas y otros objetos punzocortantes.

Los especialistas indican que síntomas como la ictericia, caracterizada por la coloración amarillenta de la piel y los ojos, además de la presencia de orina oscura o heces de color claro, suelen presentarse cuando el daño hepático ya es considerable.

Enfermedad hepática grasa, otro reto para la salud

Además de las hepatitis virales, el hígado puede verse afectado por la enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA), considerada actualmente una de las enfermedades hepáticas más frecuentes a nivel mundial.

Este padecimiento se relaciona principalmente con el sobrepeso, la obesidad y alteraciones metabólicas, aunque también puede presentarse en personas sin factores de riesgo claramente identificados.

Medidas para prevenir la hepatitis

Con motivo de la temporada de verano, Bupa México recomendó reforzar diversas medidas preventivas para disminuir el riesgo de contagio y proteger la salud hepática.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Lavarse las manos con frecuencia, consumir agua potable y cocinar adecuadamente los alimentos.
  • Evitar compartir jeringas, rastrillos o cepillos de dientes, además de utilizar protección durante las relaciones sexuales.
  • Acudir únicamente a establecimientos autorizados para realizar tatuajes o perforaciones.
  • Mantener actualizado el esquema de vacunación, especialmente contra las hepatitis A y B.
  • Adoptar hábitos saludables, como realizar actividad física, mantener una alimentación equilibrada y someterse periódicamente a estudios médicos.

Los análisis de sangre favorecen el diagnóstico temprano

Especialistas explican que las hepatitis virales crónicas son consideradas una «epidemia silenciosa» debido a que muchas personas desconocen que viven con la enfermedad.

Por ello, recomiendan realizar análisis de sangre periódicos que incluyan marcadores hepáticos. Las pruebas de anticuerpos permiten detectar exposición a los virus de las hepatitis B y C, mientras que estudios como el perfil hepático pueden identificar signos de inflamación o daño en el hígado incluso antes de la aparición de síntomas.

La empresa señaló que el acceso a revisiones médicas periódicas y consultas con especialistas contribuye a detectar oportunamente enfermedades hepáticas y a iniciar tratamiento cuando sea necesario, lo que puede mejorar el pronóstico de los pacientes. –sn–

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