Movimiento Ciudadano propuso crear una pensión para animales de compañía tras divorcios, concubinatos o separaciones en Cdmx. La iniciativa busca que jueces determinen manutención, custodia y gastos veterinarios con base en las necesidades del animal.
Por Fausto Hernández | Reportero
Los animales de compañía podrían tener manutención económica obligatoria después de un divorcio, separación o ruptura de pareja en Cdmx, si prospera una iniciativa presentada por la diputada de Movimiento Ciudadano (MC), Luisa Fernanda Ledesma Alpízar, ante el Congreso capitalino.
La propuesta busca reformar el Código Civil para establecer que quienes hayan asumido voluntariamente la responsabilidad compartida del cuidado, protección y manutención de un animal continúen obligados a garantizar su bienestar aunque termine el matrimonio, concubinato o convivencia.
El proyecto contempla que la manutención pueda cubrirse directamente mediante el cuidado del animal, a través de una pensión o mediante una combinación de ambas modalidades. Si existe desacuerdo entre las personas responsables, correspondería al juez determinar la forma de cumplimiento y el monto, considerando las necesidades del ser sintiente y la capacidad económica de quienes tengan obligaciones de cuidado.
¿Qué propone la iniciativa de pensión para mascotas?
La iniciativa plantea modificar el artículo 323 Bis y adicionar un capítulo denominado “De la manutención de los seres sintientes de compañía” al Código Civil para el Distrito Federal. El proyecto fue presentado por Ledesma Alpízar el 5 de agosto de 2026 y se encuentra en proceso legislativo; todavía no constituye una obligación vigente.
El texto establece que la separación de una pareja no extinguiría las responsabilidades asumidas respecto del animal. La propiedad o titularidad formal tampoco sería, por sí sola, determinante para establecer quién tiene obligaciones económicas.
Para resolverlo, la autoridad jurisdiccional podría valorar elementos como el tiempo de convivencia, la participación en el cuidado cotidiano, las aportaciones económicas, la atención veterinaria y cualquier otra circunstancia que permita acreditar que existió una responsabilidad compartida.
¿Qué gastos cubriría la pensión?
El proyecto contempla que la manutención abarque todo lo necesario para garantizar el bienestar integral del animal.
Entre los conceptos incluidos están:
- Alimentación.
- Alojamiento.
- Atención médico-veterinaria.
- Medicamentos.
- Rehabilitación.
- Cuidados especiales.
- Necesidades propias de la especie y edad.
- Condiciones derivadas del estado de salud.
- Necesidades etológicas.
La iniciativa establece que estas necesidades deberán evaluarse conforme a las características particulares de cada animal y a la legislación de protección y bienestar animal.
De esta manera, la propuesta busca que la discusión posterior a una separación no se limite a determinar con quién permanece el perro, gato u otro animal de compañía, sino también quién asumirá los costos necesarios para mantenerlo en condiciones adecuadas.
El juez tendría facultades para determinar la manutención
Uno de los elementos centrales del proyecto consiste en proporcionar herramientas específicas a los jueces.
Si las personas responsables no llegan a un acuerdo sobre la manera de cubrir los gastos, la autoridad jurisdiccional podría establecer si la obligación debe cumplirse mediante cuidado directo, pensión económica o ambas alternativas.
El cálculo tendría que considerar dos variables principales: las necesidades del animal y la capacidad económica de las personas obligadas.
La iniciativa también contempla que el juez pueda ordenar medidas provisionales desde el inicio del procedimiento para proteger el bienestar del ser sintiente mientras se resuelve el conflicto.
¿Quién podría solicitar la pensión?
El proyecto contempla que puedan solicitar la fijación, modificación, aseguramiento o cumplimiento de la manutención distintas personas y autoridades.
Entre ellas se encuentran quien tenga bajo su custodia o cuidado efectivo al animal, quien pueda acreditar que asumió de manera permanente y voluntaria las responsabilidades de cuidado y las autoridades competentes en materia de protección y bienestar animal, dentro de sus atribuciones.
Esta disposición busca evitar que la obligación dependa exclusivamente de quién aparezca como propietario en un documento.
La iniciativa plantea que la responsabilidad pueda demostrarse mediante diferentes medios de prueba y a partir de la conducta que hayan mantenido las personas respecto del animal.
La obligación no terminaría automáticamente con la separación
El proyecto pretende establecer que cambiar de domicilio, modificar la custodia o terminar una relación sentimental no elimine automáticamente las obligaciones económicas.
Incluso plantea que la renuncia, el abandono o la entrega unilateral del animal no liberen a una persona de las responsabilidades asumidas ni de las aportaciones que se hayan generado antes de ese momento.
La obligación podría terminar por el fallecimiento del animal o mediante una resolución judicial que determine que dejaron de existir las circunstancias que originaron la corresponsabilidad, siempre que esa decisión no comprometa su bienestar.
La propuesta amplía la reforma de “¿con quién se queda el perro?”
La iniciativa de Ledesma Alpízar busca complementar una reforma aprobada por el Congreso capitalino en agosto de 2025, conocida popularmente como “¿con quién se queda el perro?”, que incorporó criterios para determinar el cuidado de animales de compañía en procesos de divorcio.
Aquella reforma modificó el Código Civil para que los convenios derivados de una separación pudieran incluir un plan de cuidados para los animales de compañía y establecer quién tendría su custodia, tomando en cuenta factores como el tiempo disponible, los recursos económicos y la capacidad para proporcionarles un entorno adecuado.
La nueva propuesta pretende resolver una cuestión que quedó pendiente: quién paga los gastos del animal después de que se determina con quién vivirá.
En otras palabras, la discusión legislativa avanzaría de la custodia hacia la corresponsabilidad económica.
Los animales son considerados seres sintientes
La propuesta se apoya en el marco jurídico capitalino que reconoce a los animales como seres sintientes y establece obligaciones de protección y bienestar.
La legislación de Cdmx contempla que los animales deben recibir atención, buen trato, manutención, alojamiento, cuidados de salud y protección frente al maltrato y el sufrimiento.
Además, una iniciativa previa de Ledesma Alpízar planteó incorporar expresamente el principio del interés superior de los seres sintientes como criterio para las decisiones que afecten directa o indirectamente a los animales.
Ese concepto busca que, cuando exista un conflicto, la autoridad considere como elemento primordial el bienestar integral del animal, incluidas su vida, integridad física y condiciones de salud y comportamiento.
¿La pensión sería obligatoria?
Si la reforma fuera aprobada en los términos propuestos, la responsabilidad económica podría convertirse en una obligación jurídica cuando se acreditara que dos o más personas asumieron de manera compartida el cuidado del animal.
Sin embargo, por ahora no existe una pensión alimenticia obligatoria para mascotas en Cdmx derivada de esta iniciativa.
El proyecto apenas inició su recorrido legislativo y deberá ser analizado, discutido y eventualmente dictaminado por las comisiones correspondientes antes de llegar al pleno.
Por tanto, no se trata todavía de una nueva obligación aplicable automáticamente a todas las personas que se separen.
No sólo aplicaría a matrimonios
Una característica relevante de la iniciativa es que no limita la corresponsabilidad a los matrimonios.
El texto contempla expresamente los casos de divorcio, pero también la terminación del concubinato y el cese de la convivencia. El objetivo es abarcar las diferentes formas de relación en las que dos personas hayan compartido voluntariamente el cuidado de un animal.
Con ello, el criterio no dependería exclusivamente del estado civil, sino de la responsabilidad que las personas hayan asumido respecto del ser sintiente.
El antecedente del caso de Lucas
La discusión legislativa ocurre después de que un caso judicial relacionado con un perro llamado Lucas generara atención pública sobre las obligaciones económicas de las exparejas respecto de los animales que habían cuidado conjuntamente.
El caso fue citado como ejemplo por la diputada para explicar la necesidad de contar con reglas más claras sobre la manutención después de una ruptura.
La iniciativa busca llevar ese tipo de controversias a un marco legal específico para que los jueces no tengan que resolver únicamente con base en disposiciones generales, sino con reglas expresas sobre manutención, custodia, convivencia y bienestar.
¿Cómo se calcularía la pensión?
La propuesta no establece una cantidad fija ni un porcentaje universal del ingreso de una persona.
El monto tendría que determinarse de acuerdo con las necesidades reales del animal y la capacidad económica de quienes tengan la obligación de contribuir.
Esto significa que factores como la edad, especie, estado de salud, tratamientos médicos, alimentación y cuidados especiales podrían influir en la cantidad necesaria para garantizar su bienestar.
El juez también tendría que considerar las circunstancias particulares de cada caso.
También habría mecanismos para garantizar el pago
La iniciativa no se limita a establecer la obligación.
El proyecto contempla mecanismos para asegurar que la manutención sea cumplida. Entre ellos incluye el depósito, la fianza, una garantía suficiente o cualquier otra modalidad que el juez considere adecuada para proteger los intereses del animal.
Además, la autoridad podría establecer medidas provisionales mientras se desarrolla el procedimiento, con el propósito de evitar que el animal quede sin alimentación, atención veterinaria o cuidados indispensables durante la disputa.
La custodia y el dinero quedarían vinculados
La propuesta introduce una diferencia importante respecto de la legislación tradicional sobre animales de compañía.
La persona que permanezca con el animal no necesariamente asumiría por sí sola todos los gastos. El modelo propuesto permitiría mantener una responsabilidad compartida aun cuando la custodia cotidiana recaiga principalmente en una de las partes.
La capacidad económica tampoco sería el único criterio para determinar la custodia. El proyecto señala que las decisiones deberán privilegiar el interés superior del ser sintiente.
Así, la reforma busca separar dos conceptos que suelen confundirse: quién vive con el animal y quién tiene la obligación de contribuir a su bienestar.
Una reforma que todavía debe ser discutida
La propuesta de MC representa un nuevo paso en la evolución de la legislación capitalina sobre animales de compañía, pero su aprobación no está garantizada.
El proyecto deberá ser analizado por las instancias legislativas correspondientes y podría ser modificado durante el proceso de dictaminación.
Si posteriormente fuera aprobado por el Congreso y publicado en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México, comenzaría a producir efectos conforme a los artículos transitorios que finalmente se establezcan.
Por ahora, el planteamiento de Luisa Ledesma busca convertir en una obligación jurídica lo que en muchas separaciones queda sujeto a acuerdos informales: que las personas que compartieron la responsabilidad de un animal continúen contribuyendo a su bienestar aunque la relación de pareja termine.
La iniciativa coloca así una nueva pregunta sobre la mesa del Congreso capitalino: después de decidir “con quién se queda el perro”, ¿quién deberá pagar por su alimentación, atención veterinaria y cuidados? –sn–


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