La DEA nació en 1973 para combatir el tráfico de drogas en Estados Unidos. Con miles de empleados y presencia internacional, hoy investiga cárteles, controla sustancias, analiza inteligencia y mantiene una relación estratégica con México.
Por Martín García | Reportero
La Administración para el Control de Drogas (DEA) es la principal agencia federal de Estados Unidos dedicada a combatir el tráfico ilícito de drogas y hacer cumplir las leyes estadunidenses sobre sustancias controladas. Creada el 1 de julio de 1973, forma parte del Departamento de Justicia y actualmente emplea a aproximadamente 10 mil personas en funciones que incluyen investigación criminal, inteligencia, ciencias forenses, control de medicamentos y operaciones internacionales.
Su importancia para México va mucho más allá de la persecución de cargamentos de drogas. La agencia participa en investigaciones transnacionales contra organizaciones criminales, intercambio de inteligencia, operaciones coordinadas con autoridades mexicanas, identificación de redes financieras y persecución de dirigentes de organizaciones que trafican fentanilo, metanfetamina, cocaína, heroína y otras sustancias hacia Estados Unidos.
La relación bilateral ha producido algunos de los casos más relevantes de la historia reciente de la lucha contra el narcotráfico, pero también ha estado marcada por episodios de tensión, controversias y diferencias sobre los límites de la cooperación entre autoridades de ambos países.
¿Qué significa DEA y qué es exactamente?
DEA son las siglas en inglés de Drug Enforcement Administration, que en español se conoce como Administración para el Control de Drogas.
No es una corporación policial local ni una fuerza militar. Es una agencia federal especializada del Departamento de Justicia estadunidense. Su titular, el administrador, es designado por el presidente de Estados Unidos y debe ser confirmado por el Senado.
Su misión central consiste en hacer cumplir las leyes federales estadunidenses sobre sustancias controladas y llevar ante la justicia a organizaciones y personas involucradas en el cultivo, fabricación o distribución ilícita de drogas destinadas al mercado estadunidense o relacionadas con éste.
La propia DEA explica que su misión también incluye recomendar y apoyar programas no relacionados directamente con la aplicación de la ley que busquen reducir la disponibilidad de sustancias ilícitas.
Por ello, la DEA no solamente arresta narcotraficantes. Su trabajo comprende inteligencia, investigación financiera, análisis químico, control de sustancias, investigación de medicamentos desviados del mercado legal, cooperación internacional y apoyo a fiscales y otras agencias de seguridad.
¿Por qué se creó la DEA?
La DEA surgió en un momento en que el gobierno estadunidense consideraba que la lucha contra las drogas estaba fragmentada entre varias dependencias.
Antes de 1973 existían distintas instituciones con responsabilidades relacionadas con los narcóticos y las drogas peligrosas. Entre ellas se encontraba la Oficina de Narcóticos y Drogas Peligrosas (BNDD), además de funciones desarrolladas por el Servicio de Aduanas y otras dependencias federales.
La administración del presidente Richard Nixon consideró que la división de responsabilidades provocaba problemas de coordinación, competencia entre agencias y deficiencias en la obtención y distribución de inteligencia.
En 1973, Nixon presentó ante el Congreso el Plan de Reorganización número 2 con la propuesta de concentrar las principales funciones federales contra las drogas en una sola agencia.
El 1 de julio de 1973 nació oficialmente la DEA. La nueva organización absorbió a la BNDD y a los agentes antidrogas del Servicio de Aduanas, con la intención de crear una estructura federal especializada y coordinada.
El planteamiento de fondo era sencillo: las organizaciones criminales no respetaban las fronteras entre agencias, mientras que la estructura gubernamental sí estaba dividida.
La nueva DEA recibió una misión nacional, pero desde su nacimiento tuvo una dimensión internacional debido a que buena parte de las drogas consumidas en Estados Unidos eran producidas o transportadas fuera de su territorio.
Los antecedentes: antes de 1973
La historia de la DEA no comenzó realmente en 1973.
El gobierno estadunidense había creado décadas antes distintas instituciones para combatir el tráfico de narcóticos. La experiencia acumulada por esas organizaciones permitió construir las capacidades de investigación, inteligencia y control de sustancias que posteriormente heredó la DEA.
Uno de los antecedentes más importantes fue el Federal Bureau of Narcotics, creado en 1930.
Posteriormente, el gobierno estadunidense reorganizó sus instituciones y creó la Oficina de Narcóticos y Drogas Peligrosas, que funcionó desde 1968 hasta la creación de la DEA.
La agencia también heredó capacidades de inteligencia. Desde el mismo 1 de julio de 1973 comenzó a funcionar su programa de inteligencia, considerado esencial para identificar las estructuras, vulnerabilidades, rutas y métodos utilizados por las organizaciones de tráfico de drogas.
Una agencia que cambió con el narcotráfico
Durante sus primeros años, la DEA enfrentó principalmente redes dedicadas al tráfico de heroína, cocaína, marihuana y otras drogas.
Con el paso de las décadas, las organizaciones criminales se volvieron más sofisticadas y diversificaron sus actividades.
La DEA comenzó a investigar no solamente a quienes transportaban las drogas, sino también a productores, intermediarios, operadores financieros, empresas fachada, lavadores de dinero, proveedores de precursores químicos y estructuras encargadas de controlar rutas internacionales.
El desarrollo de las tecnologías digitales modificó nuevamente el trabajo de la agencia.
Actualmente las investigaciones pueden involucrar comunicaciones cifradas, operaciones financieras internacionales, criptomonedas, redes sociales, análisis de teléfonos y dispositivos electrónicos, además de métodos tradicionales de inteligencia humana.
¿Quiénes integran la DEA?
La DEA no está formada exclusivamente por agentes armados.
La propia agencia señala que su fuerza laboral está integrada por agentes especiales, investigadores de desvío, científicos forenses, especialistas de inteligencia y personal profesional y de apoyo.
La plantilla ronda actualmente las 10 mil personas en todo el mundo.
Agentes especiales
Son los investigadores encargados de desarrollar buena parte de las operaciones criminales.
Sus funciones incluyen reunir evidencia, investigar organizaciones de tráfico de drogas, realizar detenciones, ejecutar órdenes judiciales, decomisar bienes y coordinar investigaciones con otras autoridades.
También trabajan con autoridades extranjeras cuando una investigación rebasa las fronteras estadunidenses.
Investigadores de desvío
Una de las funciones menos conocidas de la DEA es vigilar que medicamentos y sustancias químicas de uso legal no terminen en manos de organizaciones criminales.
Estos investigadores trabajan con la industria farmacéutica, distribuidores, médicos, farmacias y empresas relacionadas con sustancias reguladas.
La División de Control de Desvío tiene la responsabilidad de prevenir, detectar e investigar el desvío de medicamentos controlados y sustancias químicas desde fuentes legales hacia mercados ilícitos, sin impedir el suministro legítimo para necesidades médicas, científicas y comerciales.
Especialistas en inteligencia
Analizan información procedente de investigaciones, operaciones, fuentes humanas, documentos, comunicaciones y otras bases de datos para identificar estructuras criminales.
La inteligencia permite conocer quién dirige una organización, cómo se financia, cuáles son sus rutas y qué personas funcionan como operadores, distribuidores o intermediarios.
Científicos forenses
Los laboratorios de la DEA analizan sustancias decomisadas y otras evidencias.
Los químicos forenses determinan la composición de las drogas, aportan evidencia para los procesos judiciales y producen información que ayuda a identificar tendencias del mercado ilícito.
Personal especializado
La agencia también requiere abogados, especialistas financieros, personal tecnológico, expertos en informática, administración, recursos humanos, comunicaciones y otras áreas.
En investigaciones modernas, incluso los análisis financieros y digitales pueden ser tan importantes como la incautación física de una droga.
¿Dónde opera la DEA?
La DEA comenzó como una agencia estadunidense, pero actualmente tiene una estructura internacional.
Documentos presupuestarios de la agencia han señalado más de 300 oficinas en todo el mundo, con decenas de oficinas fuera de Estados Unidos. La organización también opera mediante divisiones regionales y oficinas residentes.
En operaciones recientes, la DEA ha señalado la participación de 23 divisiones nacionales y siete regiones extranjeras, lo que muestra la dimensión internacional que alcanzó la agencia.
La presencia internacional no significa que los agentes de la DEA tengan facultades policiales ilimitadas en otros países.
Su actividad en territorio extranjero depende del marco jurídico, la cooperación y las autoridades del país anfitrión. En México, por ejemplo, las investigaciones requieren coordinación con instituciones mexicanas cuando las acciones corresponden a jurisdicción mexicana.
¿Quién dirige actualmente la DEA?
Desde el 23 de julio de 2025, el administrador de la DEA es Terrance C. “Terry” Cole, quien fue confirmado por el Senado de Estados Unidos antes de asumir el cargo.
Cole es un veterano de las fuerzas de seguridad estadunidenses con más de tres décadas de servicio público.
Como administrador, encabeza la estrategia nacional e internacional de la agencia y responde ante la estructura del Departamento de Justicia.
Durante 2025 y 2026, la dirección de Cole ha colocado en el centro de la estrategia a las organizaciones criminales transnacionales y, particularmente, a las redes relacionadas con el fentanilo.
En agosto de 2026, el Departamento de Justicia y la DEA anunciaron nuevas acusaciones contra dirigentes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y recompensas superiores a 100 millones de dólares por información que conduzca al arresto o condena de ocho fugitivos señalados como dirigentes u operadores de alto nivel.
Las fechas simbólicas de la DEA
1 de julio de 1973: nacimiento de la DEA
Es la fecha fundamental de la agencia.
Ese día entró en vigor la reorganización federal que creó la Administración para el Control de Drogas.
7 de febrero de 1985: desaparición de Enrique Camarena
El agente especial Enrique “Kiki” Camarena, asignado a la oficina de la DEA en Guadalajara, fue secuestrado por integrantes de una organización criminal.
Camarena había ingresado a la DEA en 1974 y había sido trasladado a Guadalajara en 1981.
5 de marzo de 1985: hallazgo del cuerpo de Camarena
El cuerpo del agente fue localizado en marzo de 1985.
Su asesinato se convirtió en uno de los episodios más trascendentes de la historia de la DEA y dio paso a una de las investigaciones más importantes de la agencia.
3 de mayo de 1985: Operación Leyenda
La DEA creó la Operación Leyenda para investigar el secuestro y asesinato de Camarena y llevar ante la justicia a los responsables.
La investigación se prolongó durante años y se convirtió, según los archivos históricos de la DEA, en la mayor investigación de homicidio emprendida por la agencia hasta ese momento.
23 al 31 de octubre: Semana del Listón Rojo
El asesinato de Camarena también dio origen a una de las campañas de prevención de drogas más conocidas en Estados Unidos.
La Semana del Listón Rojo comenzó a nivel nacional en 1988 y se celebra cada año del 23 al 31 de octubre. La DEA señala que millones de jóvenes y adultos participan en actividades relacionadas con la prevención del consumo de drogas.
28 de abril de 1999: apertura de la Academia de la DEA
La Academia de Entrenamiento de la DEA abrió sus instalaciones en Quantico, Virginia, en 1999.
Ahí se preparan agentes especiales y otros especialistas de la organización.
La capacitación comprende investigación criminal, armas, tácticas, inteligencia, ciencias forenses, control de sustancias, laboratorios clandestinos y operaciones internacionales.
2023: 50 años
La DEA conmemoró medio siglo de existencia el 1 de julio de 2023.
La fecha permitió revisar cinco décadas de evolución de la agencia y de transformación del mercado internacional de drogas.
¿Qué obligaciones tiene la DEA?
La responsabilidad principal de la DEA consiste en aplicar las leyes estadunidenses relacionadas con sustancias controladas.
En términos prácticos, sus obligaciones incluyen:
- Investigar organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
- Identificar y perseguir a sus principales integrantes.
- Investigar redes de producción y distribución.
- Combatir el lavado de dinero relacionado con narcotráfico.
- Decomisar drogas, dinero, armas y otros bienes vinculados con delitos.
- Investigar el desvío de medicamentos controlados.
- Analizar sustancias mediante laboratorios forenses.
- Generar inteligencia sobre organizaciones criminales.
- Cooperar con otras agencias estadunidenses.
- Cooperar con autoridades extranjeras.
- Apoyar investigaciones y procesos judiciales.
- Identificar nuevas amenazas relacionadas con drogas sintéticas.
- Participar en programas de prevención y reducción de disponibilidad de drogas ilícitas.
La DEA también participa en grupos operativos con autoridades estatales y locales. Estos mecanismos permiten combinar recursos federales con policías de otras jurisdicciones.
¿Qué no puede hacer la DEA?
Una confusión frecuente consiste en pensar que la DEA puede detener o investigar libremente a cualquier persona en cualquier país.
No funciona así.
La DEA es una agencia estadunidense y su autoridad deriva de la legislación de Estados Unidos.
Cuando una investigación se desarrolla en otro país, la agencia depende de mecanismos de cooperación internacional, acuerdos, autoridades del país anfitrión y procedimientos legales aplicables.
En México, las autoridades mexicanas mantienen la jurisdicción correspondiente sobre las acciones realizadas en territorio nacional.
Por ello, la cooperación DEA-México puede involucrar intercambio de información, investigaciones paralelas, coordinación operativa, capacitación y apoyo a procesos de extradición, pero no convierte a la DEA en una autoridad mexicana.
¿Para qué sirve la DEA?
La respuesta más sencilla es que la DEA busca desmantelar organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas y reducir la disponibilidad de sustancias ilícitas en Estados Unidos.
Pero su estrategia actual es más amplia.
La agencia intenta atacar la cadena completa.
Eso incluye al productor, al proveedor de precursores químicos, al laboratorio clandestino, al transportista, al distribuidor, al lavador de dinero, al proveedor de armas y a los dirigentes de la organización.
En el caso de las drogas sintéticas, esta estrategia adquiere especial relevancia porque las organizaciones pueden producir grandes cantidades de sustancias utilizando relativamente poco volumen físico de precursores.
La DEA y México: una relación construida durante décadas
México ocupa un lugar central en la estrategia internacional de la DEA debido a la importancia de las organizaciones criminales mexicanas dentro de las investigaciones estadunidenses sobre tráfico de drogas.
La relación comenzó mucho antes de la crisis actual del fentanilo.
Durante décadas, la DEA y autoridades mexicanas han trabajado en investigaciones relacionadas con marihuana, heroína, cocaína, metanfetamina y posteriormente opioides sintéticos.
La cooperación ha involucrado a instituciones como la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar), la Fiscalía General de la República (FGR) y otras corporaciones mexicanas.

Documentos de la DEA registran operaciones desarrolladas conjuntamente con autoridades mexicanas y señalan que sus oficinas en México han participado en investigaciones contra organizaciones transnacionales.
La infraestructura de la DEA en México ha incluido una oficina de país en ciudad de México y oficinas residentes en distintas ciudades, entre ellas puntos fronterizos y regiones consideradas relevantes para las investigaciones contra organizaciones criminales.
Enrique Camarena: el caso que cambió la relación
La historia de la DEA en México no puede entenderse sin el caso de Enrique Camarena.
Camarena era agente de la DEA en Guadalajara cuando fue secuestrado el 7 de febrero de 1985.
La investigación estadunidense concluyó que había sido capturado por integrantes de organizaciones vinculadas con el tráfico de drogas.
Después de su asesinato, la DEA desarrolló la Operación Leyenda.
El caso fue especialmente delicado porque el crimen ocurrió en territorio mexicano y la investigación involucró a narcotraficantes y funcionarios mexicanos.
La propia documentación histórica de la DEA reconoce que esa circunstancia convirtió la investigación en una operación particularmente compleja.
El asesinato de Camarena dejó además una huella institucional. Desde entonces su nombre quedó asociado a la lucha contra las drogas dentro de la DEA y a las campañas de prevención estadunidenses.
El caso de Joaquín “El Chapo” Guzmán
Otro episodio fundamental de la relación DEA-México fue la persecución de Joaquín Guzmán Loera, líder del Cártel de Sinaloa.
La captura de Guzmán en Mazatlán en 2014 involucró cooperación entre autoridades mexicanas y estadunidenses.
Posteriormente fue recapturado y extraditado a Estados Unidos en enero de 2017.
Documentación de la DEA señala que agentes estadunidenses participaron en la coordinación de investigaciones y operaciones con autoridades mexicanas.
Guzmán fue declarado culpable en Estados Unidos y recibió cadena perpetua más 30 años de prisión.
Ismael “El Mayo” Zambada
El 25 de julio de 2024 ocurrió otro de los episodios más importantes de la historia reciente.
Ismael “El Mayo” Zambada, identificado por autoridades estadunidenses como uno de los principales dirigentes del Cártel de Sinaloa, fue detenido en Estados Unidos junto con Joaquín Guzmán López.
La DEA había colocado a Zambada entre sus objetivos prioritarios durante años.
En declaraciones posteriores, la agencia consideró su detención un golpe importante contra la estructura del Cártel de Sinaloa.
El caso generó además una fuerte discusión sobre la forma en que ocurrió la llegada de ambos hombres a Estados Unidos y sobre el grado de participación de autoridades mexicanas.
Ovidio Guzmán y la extradición
Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín Guzmán Loera, fue extraditado de México a Estados Unidos en 2023.
En julio de 2025 se declaró culpable en una corte federal de Chicago de cargos relacionados con conspiración para traficar drogas y participación en una empresa criminal continua.
El caso constituye otro ejemplo de cómo las investigaciones desarrolladas durante años por autoridades estadunidenses y mexicanas pueden terminar con un proceso judicial en Estados Unidos.
Los cárteles mexicanos en la estrategia actual
La DEA identifica actualmente al Cártel de Sinaloa y al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) como dos de las organizaciones mexicanas centrales en la crisis de drogas sintéticas que enfrenta Estados Unidos.
La agencia sostiene que ambas organizaciones participan en redes internacionales de producción, tráfico y distribución de fentanilo y otras drogas.
En febrero de 2025, el gobierno de Estados Unidos designó al Cártel de Sinaloa y al CJNG como organizaciones terroristas extranjeras.
Esta clasificación cambió el marco político y jurídico bajo el cual Estados Unidos aborda a esos grupos y amplió las herramientas disponibles contra sus estructuras financieras y operativas.
El fentanilo cambió la prioridad de la DEA
Durante décadas, la cocaína, la heroína y la marihuana ocuparon lugares centrales en las investigaciones de la agencia.
El fentanilo modificó esa prioridad.
La DEA sostiene que las organizaciones criminales mexicanas se encuentran en el centro de las redes que producen y trasladan fentanilo y metanfetamina hacia Estados Unidos.
Datos de la agencia indican que durante 2025 incautó más de 47 millones de pastillas de fentanilo y casi 10 mil libras de fentanilo en polvo. La propia DEA calculó que esas incautaciones representaron cientos de millones de dosis potencialmente letales que fueron retiradas del mercado ilícito.
La agencia también ha advertido sobre la evolución de las organizaciones criminales hacia nuevas formas de producción y distribución.
El dinero: una segunda batalla
Una investigación contra narcotráfico ya no termina necesariamente cuando se decomisa una droga.
La DEA busca seguir el dinero.
Las organizaciones criminales necesitan convertir las ganancias del tráfico en recursos utilizables y transferibles.
Por ello, las investigaciones actuales incluyen empresas fachada, transferencias internacionales, operaciones en efectivo, criptomonedas, prestanombres y mecanismos para mover las ganancias entre países.
La propia DEA ha creado equipos especializados para analizar las estructuras financieras de las organizaciones criminales transnacionales. En investigaciones contra el Cártel de Sinaloa se han identificado redes que trasladan las ganancias del tráfico desde Estados Unidos hacia México.
Un ejemplo reciente de la cooperación México-Estados Unidos
En enero de 2026, Estados Unidos recibió de México a 37 fugitivos mexicanos reclamados por distintos delitos federales.
Entre los acusados había personas vinculadas, según las autoridades estadunidenses, con el Cártel de Sinaloa, el CJNG y otras organizaciones criminales.
Los cargos incluían narcotráfico, lavado de dinero, tráfico de armas, tráfico de personas y otros delitos.
La DEA señaló que el traslado fue resultado de la cooperación con el gobierno mexicano.
El episodio mostró hasta qué punto la cooperación bilateral puede traducirse en procesos judiciales en Estados Unidos.
El CJNG, uno de los principales objetivos actuales
La estrategia de la DEA también se ha concentrado en el CJNG.
En septiembre de 2025, una operación coordinada en 23 divisiones nacionales y siete regiones extranjeras produjo 670 detenciones, además del aseguramiento de más de 1.1 millones de pastillas falsificadas, 6 mil 62 kilogramos de metanfetamina, 22 mil 842 kilogramos de cocaína y otras sustancias, de acuerdo con la DEA.
En agosto de 2026, el Departamento de Justicia y la DEA anunciaron nuevas acusaciones contra ocho fugitivos relacionados con el CJNG y recompensas superiores a 100 millones de dólares por información que permita capturarlos o condenarlos.
La DEA frente a las autoridades mexicanas
La relación entre la DEA y México no puede reducirse a una subordinación de una autoridad frente a otra.
Se trata de dos sistemas jurídicos diferentes.
México tiene sus propias instituciones de seguridad y procuración de justicia. Estados Unidos tiene sus agencias federales, entre ellas la DEA.
La cooperación ocurre cuando existen investigaciones de interés común.
En determinados casos, autoridades mexicanas pueden proporcionar información o ejecutar acciones dentro de México, mientras agentes estadunidenses trabajan el componente correspondiente en Estados Unidos.
Una investigación puede comenzar con una organización mexicana, identificar una red financiera en Estados Unidos, localizar distribuidores en varias ciudades estadunidenses y terminar con acusaciones federales.
El carácter transnacional del narcotráfico obliga a que las investigaciones también lo sean.
¿Por qué México es tan importante para la DEA?
La respuesta está en la geografía, la economía y la estructura de los mercados ilícitos.
México comparte una frontera de aproximadamente 3 mil 145 kilómetros con Estados Unidos y mantiene uno de los mayores intercambios comerciales del mundo con ese país.
Para las organizaciones criminales, la frontera representa acceso al mercado estadunidense.
Para la DEA, México constituye un punto estratégico para investigar organizaciones que producen, transportan, financian y distribuyen drogas hacia Estados Unidos.
La situación también es bidireccional.
Las organizaciones criminales mexicanas operan en territorio estadunidense y las armas utilizadas por grupos criminales en México tienen, en numerosos casos, origen estadunidense.
Por ello, el narcotráfico y el tráfico de armas forman parte de una misma discusión bilateral.
Una agencia que también enfrenta controles
La DEA no opera sin supervisión.
Forma parte del Departamento de Justicia y está sujeta a controles administrativos, judiciales, presupuestarios y legislativos.
Además, sus actuaciones pueden ser revisadas por organismos de supervisión.
En junio de 2026, el administrador Terrance Cole solicitó al inspector general del Departamento de Justicia una revisión independiente de las acciones de la DEA relacionadas con una investigación que había generado acusaciones públicas. Cole señaló que la revisión debía realizarse sobre la base de los hechos y no de especulaciones.
El episodio muestra una característica importante de cualquier agencia federal con amplias facultades: sus operaciones están sujetas a mecanismos de rendición de cuentas.
La DEA en perspectiva: 53 años de historia
Desde su creación el 1 de julio de 1973 hasta 2026, la DEA ha pasado de combatir redes relativamente convencionales de narcotráfico a enfrentar organizaciones criminales globalizadas.
Su transformación puede dividirse en varias etapas:
1973-1980: consolidación de la nueva agencia y construcción de su sistema de inteligencia.
Década de 1980: expansión de las investigaciones internacionales y confrontación con grandes organizaciones latinoamericanas de tráfico de drogas.
Década de 1990: fortalecimiento de las investigaciones financieras y persecución de grandes estructuras internacionales.
2000-2010: crecimiento de las redes transnacionales y aumento de las investigaciones conjuntas.
2010-2020: expansión de organizaciones mexicanas y colombianas, así como crecimiento del mercado de metanfetamina y opioides.
2020-2026: el fentanilo, las drogas sintéticas, los precursores químicos, las redes financieras y las tecnologías digitales se convierten en elementos centrales de las investigaciones.
La DEA que existe hoy
Más de cinco décadas después de su creación, la DEA conserva la misma misión básica: aplicar las leyes estadunidenses sobre sustancias controladas y combatir las organizaciones que alimentan el mercado ilícito.
Pero el enemigo cambió.
Ya no se trata solamente de localizar un cargamento.
Las investigaciones modernas intentan reconstruir organizaciones completas: quién produce, quién compra los precursores, quién fabrica, quién transporta, quién distribuye, quién cobra, quién lava el dinero y quién dirige la estructura.
En ese modelo, México ocupa una posición estratégica.
La DEA mantiene oficinas y personal especializado en el país, mientras sus investigaciones se cruzan con las operaciones de autoridades mexicanas y con procesos judiciales que pueden desarrollarse en ambos lados de la frontera.
Los casos de Camarena, Joaquín Guzmán Loera, Ovidio Guzmán López, Ismael “El Mayo” Zambada y las investigaciones actuales contra el Cártel de Sinaloa y el CJNG muestran la evolución de esa relación.
La historia de la DEA, por tanto, también es parte de la historia de la política antidrogas de Estados Unidos y de su relación con México: una relación marcada por cooperación, intercambio de inteligencia, operaciones conjuntas, extradiciones y resultados judiciales, pero también por las diferencias que inevitablemente surgen cuando dos países enfrentan un fenómeno criminal que no reconoce fronteras. –sn–


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