Módulos de captación de agua de lluvia instalados por la Universidad Autónoma Chapingo hace una década redujeron gastos y el acarreo de agua en Guadalupe Victoria, comunidad rural de la Sierra Norte de Puebla.
Por Gabriela Díaz | Reportera
La captación de agua de lluvia transformó durante una década la vida cotidiana de familias de Guadalupe Victoria, una pequeña comunidad rural de la Sierra Norte de Puebla donde el acceso al agua potable había sido limitado.
Los módulos instalados en 2016 por la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) permitieron reducir la dependencia de la compra de agua y del acarreo desde jagüeyes y abrevaderos, una actividad que recaía principalmente en las mujeres de la localidad.
De acuerdo con una evaluación realizada al cumplirse diez años del proyecto, cada familia beneficiaria habría evitado gastos superiores a 130 mil pesos acumulados durante ese periodo, considerando el agua destinada al consumo humano y al uso doméstico.
Agua de lluvia contra la escasez
La comunidad de Guadalupe Victoria cuenta con poco más de 65 habitantes y antes de la instalación de los sistemas no disponía de suministro de agua potable suficiente, por lo que las familias recurrían a fuentes locales y a la compra de agua.
El proyecto fue promovido y ejecutado por el profesor Juan Rafael Sánchez Bravo, académico de la UACh y responsable del Laboratorio de Tecnologías Hídricas Innovadoras.
La infraestructura comenzó a instalarse en 2016 con el propósito de aprovechar el agua de lluvia y generar una alternativa de abastecimiento para las familias rurales.
Según Sánchez Bravo, los módulos fueron construidos con una vida útil proyectada superior a 30 años, por lo que el sistema mantiene una perspectiva de operación de largo plazo.
El trabajo de la UACh forma parte de una línea de investigación y transferencia tecnológica que ha desarrollado sistemas de captación pluvial para comunidades rurales con problemas de abastecimiento. Un estudio académico documentó previamente el desarrollo y validación de este tipo de tecnología en la institución.
Familias reducen gastos y trabajo doméstico
Uno de los efectos señalados por los responsables del proyecto fue la disminución de los gastos destinados a comprar agua para consumo humano y para las actividades cotidianas de los hogares.
La estimación presentada por Sánchez Bravo indicó que, sin los módulos, cada familia habría destinado más de 13 mil pesos anuales a la adquisición de agua.
Al proyectar ese gasto durante diez años, el ahorro acumulado por familia se calculó en alrededor de 130 mil pesos, recursos que, según la evaluación del proyecto, pudieron utilizarse para mejorar las viviendas. –sn–


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