La inteligencia artificial puede ayudar a los gobiernos a procesar propuestas ciudadanas, identificar problemas sociales y mejorar servicios públicos, afirmó Beth Simone Noveck durante un congreso internacional en la UNAM.
Por Gabriela Díaz | Reportera
La inteligencia artificial (IA) puede ayudar a los gobiernos a identificar problemas sociales, procesar miles de propuestas ciudadanas y mejorar la prestación de servicios públicos, siempre que las instituciones tengan capacidad para transformar esa información en políticas públicas y soluciones concretas.
Así lo planteó Beth Simone Noveck, directora de The GovLab y profesora de Northeastern University, durante la Conferencia Magistral sobre Inteligencia Artificial en el Gobierno, realizada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La especialista advirtió que el principal desafío no consiste solamente en abrir espacios para que la población exprese sus necesidades, sino en desarrollar herramientas institucionales que permitan organizar sus aportaciones, identificar prioridades y convertirlas en decisiones gubernamentales con resultados para la sociedad.
Inteligencia artificial para procesar propuestas ciudadanas
Durante el III Congreso Internacional de Estado Abierto y Gobernanza, Noveck explicó que la incorporación de inteligencia artificial a la administración pública representa una oportunidad para transformar los principios de transparencia, participación y colaboración en mecanismos efectivos de atención ciudadana.
Como antecedente, recordó una experiencia relacionada con los preparativos de los primeros 100 días de la administración del entonces presidente estadounidense Barack Obama, cuando una iniciativa de participación ciudadana reunió más de 125 mil participantes y 44 mil propuestas.
El ejercicio evidenció tanto el interés de la población por intervenir en las decisiones públicas como las dificultades de las instituciones para procesar grandes cantidades de información y aprovecharlas en la elaboración de políticas gubernamentales.
A partir de esa experiencia, la investigadora sostuvo que la transparencia y la participación deben traducirse en procedimientos que permitan a los gobiernos escuchar, analizar y responder a las necesidades de la ciudadanía.
La IA ofrece alternativas para clasificar y sistematizar información a una escala que anteriormente representaba una dificultad operativa para las instituciones.
Incendios en California: 19 propuestas de política pública
Entre los ejemplos expuestos, Noveck mencionó el procesamiento de propuestas ciudadanas después de los incendios registrados en California, Estados Unidos.
Mediante herramientas de inteligencia artificial se organizaron las aportaciones de miles de personas para identificar alternativas que permitieran mejorar la respuesta ante este tipo de emergencias.
El ejercicio permitió formular 19 propuestas de política pública, de las cuales cinco avanzaron, lo que mostró cómo la tecnología puede contribuir a convertir las experiencias y necesidades de la población en iniciativas concretas.
La especialista también expuso el caso de una docente en Australia que desarrolló una aplicación para evaluar las habilidades de comunicación en inglés de sus estudiantes.
La herramienta fue compartida con otros profesores y se extendió a diferentes escuelas y distritos, lo que permitió reducir tareas de evaluación y liberar tiempo para brindar atención directa al alumnado.
Noveck aclaró que estas aplicaciones no buscan sustituir a docentes ni a servidores públicos, sino proporcionarles recursos para resolver problemas cotidianos y mejorar su desempeño.
Por ello, sostuvo que el valor de la tecnología debe medirse por su utilidad para las personas y los resultados que produce, no únicamente por su capacidad técnica. –sn–


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