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Análisis, Mario A. Medina

Opinión | Mario A Medina | Que no le digan… | Debatamos la UNAM que queremos

Por Mario A. Medina

En mi colaboración pasada –“La UNAM derechizada”- señalaba: “A querer o no la UNAM es un micro mundo de lo que sucede en el país”. 

Rolando Cordera, quien militó en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), en un artículo en el diario La Jornada –“Defender a la UNAM”- dice allí que “el Presidente y su gobierno ofrecen una perspectiva de grosera simplificación, generalizaciones absurdas, insostenibles, impresentables en cualquier aula o coloquio”. Se refiere a la afirmación del Presidente Andrés Manuel López Obrador de que la UNAM se derechizó.

Vuelvo a preguntar como lo hice en mi colaboración anterior: ¿En verdad se viola la autonomía universitaria cuando López Obrador hace tal aseveración como lo han acusado muchos?

Insisto, ¿por qué tanto escándalo cuando López Obrador con dedo flamígero resuena en su afirmación? Evidentemente el tabasqueño hace política. Lo interesante es que lo hace de manera abierta. Ha acusado al exrector José Narro Robles de estar detrás de la convocatoria que circula en redes sociales en la que se llama un paro de labores en la UNAM el 4 y 5 de noviembre próximo. Nadie ha dado la cara, nadie ha asumido la paternidad de tal llamado.

José Narro de filiación priísta, así como sus antecesores fueron, de manera más que evidente, piezas claves, peones de los gobiernos del PRI y PAN para marcar línea en la UNAM a partir de los intereses de esos gobiernos. 

No nos podrá gustar las formas y las declaraciones del Presidente, pero también es cierto que lo está haciendo de manera franca y no soterrada como le gusta hacerlo al priísmo, a grupos de ese partido que hoy sigue teniendo en la Junta de Gobierno de nuestra máxima casa de estudios y en las diferentes facultades, espacios de poder desde donde se ha decidido en buena parte la filiación conservadora de la UNAM y cada vez más de sus estudiantes.

Me extraña cuando ponen el grito en el cielo, de manera particular, muchos, sobre todo los que aún se definen de izquierda y le reclaman al Presidente porque acusa la derechización universitaria. 

Efectivamente la derechización de la UNAM no sólo fue efecto de la Reforma del Estado de Carlos Salinas, tuvo que ver también, y de manera fundamental, con el proyecto económico-ideológico de Milton Friedman y de Friedrich von Hayek, principales exponentes del proyecto neoliberal, y desde el plano político con Ronald Reagan, Presidente de EU y la primera ministra británica Margaret Thatcher, entre la década de los años 70 y 90, pero también con la caída del falsario modelo socialista soviético.   

Afortunadamente en las facultades de la UNAM sigue prevaleciendo la pluralidad de ideas, la libertad de cátedra, pero también es cierto que la UNAM sigue estando bajo el imperio de grupos políticos que ven en López Obrador un personaje incómodo, como una piedra en el zapato, al que acusan de “loco”, con el que se puede estar en descuerdo en mucho. 

López Obrador sin mensajeros, sin esconderse acusa la derechización de la UNAM. Se le inculpa de intromisión. A sus antecesores que metían la mano a través de sus comisionados, correos, delegados, como se les quiera llamar, no les hacían mayor ruido. 

CU de la UNAM | @SociedadN_

Los expresidentes usaban a los rectores, y por eso no tenían que hacer declaraciones mañaneras, no se exponían, no daban la cara, pero era sabido por todos que desde Los Pinos se tomaban decisiones que afectaban la vida de la UNAM y de los universitarios.

Lamentablemente eran escasas las voces que acusaban la intromisión gubernamental en la UNAM y en otras universidades del país. Hoy muchos de quienes ponen el grito en el cielo por tal “atrevimiento”, por tal “falta de respeto”, por “semejante violación a la autonomía”, en el pasado, callaban y aún hoy se hacen los desentendidos por la grosera intromisión de grupos priístas y de la derecha panista empresarial a través de personajes en la Junta de Gobierno y en el Consejo Universitario.

Es claro que López Obrador está haciendo política. Insisto, juega su juego, y llama al estudiantado a “ponerse a las vivas”, a salir las calles y protestar, incluso contra su gobierno si así fuera, y nos sólo a reclamarle desde sus casas y computadoras, sobre todo cuando está cerca el cambio de Rector, y sin disimulos acusa a José Narro de encabezar un conjunto hegemónico que está encargado de que el grupo neoliberal desde hace ya un rato, siga teniendo presencia en la UNAM, pero no sólo en los espacios académicos, sino sobre todo en el espacio de poder.

El señalamiento y el llamado de López Obrador, no tiene nada de inocente. Es una provocación, principalmente al estudiantado para que sean ellos los que debatan y decidan el futuro de la UNAM.

Afirma Rolando Cordera que lo dicho por el Presidente es un “grosero e insensato juicio”, como también asegurar que la UNAM “se volvió” individualista y que fue sometida por el neoliberalismo.

Bien. Insisto, debatamos la UNAM que queremos. No le tengamos miedo a lo dicho por el presidente y menos satanicemos lo que él piensa. 

Que no le cuenten…

“Feminismos y ecologismo fueron alentados por el neoliberalismo para evitar que se viera el saqueo”, ha acusado López Obrador. No, tampoco. No es para tanto.  

Columna Anterior: La UNAM derechizada

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