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Opinión | Mario A Medina | Que no le digan… | La trascendencia hoy de López Mateos

Por Mario A. Medina                                                            

Eufóricos, se abrazaban, gritaban como quien se acaba de sacar la lotería. Diputados del PRI y PAN de la LXII legislatura habían consumado lo que se llamó el “milagro guadalupano”. Ambos partidos acababan de aprobar la reforma energética de Enrique Peña Nieto.

Momentos antes, en los primeros minutos de aquel 12 de diciembre de 2013, diputados del PRD y de MC, sólo les quedó el recurso de acusar a esa alianza de “vende patrias” y a comprometerse, en adelante, a que defenderían en todo momento la propiedad de los recursos naturales y de las empresas públicas.

Pero hubo uno que, aunque votó en contra de la reforma, cuando el “asalto” se había consumado, corrió con el entonces coordinador parlamentario del PRI, Manlio Fabio Beltrones que, entre el griterío, desde lo alto del auditorio «Aurora Jiménez» de la Cámara de Diputados, algunos de sus compañeros perredistas lo observaban. Uno de ellos soltó en voz alta: “¡este cabrón ya se fue a justificar, ya le fue a pedir perdón”!

Aquel legislador señalado por “rollero”, quien fue parte de la dirigencia del CEU, se le veía “apenado” con el exgobernador de Sonora a quien parecía le deba una explicación del sentido de su voto en contra, el priísta algo le decía, al tiempo que le palmeaba la espalda como para tranquilizarlo. No había problema, la Reforma Energética de Peña se había consumado. 

Unas horas antes, otro perredista, Antonio García Conejo, medio hermano del exgobernador Silvano Aureoles Conejo, se quedó en ropa interior en el recinto alterno en protesta por lo que llamó el “despojo” por la aprobación de aquella reforma.

Antonio García Conejo
Antonio García Conejo | @SociedadN_

Entre los perredistas estaba el actual coordinador parlamentario del PRD, Luis Ángel Cházaro Lara a quien se le señalaba por sus compañeros como la derecha dentro del grupo parlamentario, pero que se disciplinó y votó en contra de aquella reforma muy a su pesar.

Nueve años después afirma que en aquel momento votó en contra en “congruencia” y que este domingo votará en ese sentido contra la reforma del presidente Andrés Manuel López Obrador porque va en “sentido contrario a las energías renovables”.

Luis Espinosa Cházaro
Luis Espinosa Cházaro | @SociedadN_

Triste y lamentable es el papel que hoy está jugando el PRD. En aquel entonces, como partido, denunció y exhibió lo que el prianismo pretendía, “un despojo a la nación y la entrega de sus recursos a los grandes consorcios internacionales y nacionales” como lo denunciaron en la tribuna. La historia ya la conocemos, la compra de voluntades de los legisladores tuvo un costo, para mejores señas, “Los moches”, es el indicativo.

Lo ocurrido en el salón de plenos en días pasados, los exhibe más y enoja a los verdaderos perredistas de izquierda, natos, que siguen ahí con la esperanza de que el partido que fundó Cuauhtémoc Cárdenas renazca de su ideología con la que surgió.

Lamentan, varios me lo han dicho, “es una pena que el partido tenga como su asesor técnico en materia energética al gerente de la empresa Salerno y Asociados, Paolo Salerno, italiano quien ofrece servicios asesoría y consultoría energética”, dice que gratis pero además porque representa los intereses de las empresas que han despojado históricamente a la nación de sus recursos naturales. 

Cuentan que Eugene R. Black, quien fue el tercer presidente del Banco Mundial, entre 1949 y diciembre de 1962, visitó en 1960 en Palacio Nacional al presidente Adolfo López Mateos a quien pretendió presionar para que el mandatario aprobara elevar las tarifas eléctricas. López Mateos, se dice, lo corrió, y este fue uno de los eventos que lo llevaron a dar el paso a la nacionalización de la industria eléctrica el 27 de septiembre de 1960.

Las presiones lo fueron también de las empresas Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz (“The Mexican Light and Power Co.”), la Compañía Impulsora de Empresas Eléctricas y otras muchas pequeñas como hoy lo hacen también fundaciones con careta verde como el Centro Beker o el Woodrow Wilson que se venden como instituciones preocupadas por la defensa del medio ambiente pero que en el fondo son defensoras de los intereses de empresas cuyo negocio es la generación de energía eléctrica.

El Presidente López Obrador tiene claro esta parte de la historia. Sabe que en este domingo su reforma no va a transitar de manera plena como él hubiera deseado, pero sabe que, aun con los cambios que aceptó el grupo parlamentario de Morena por parte de la alianza “Va por México”, mucho habrá de lograr y al mismo tiempo le permitirá retomar, hacer suya a aquella advertencia de López Mateos de que en años futuros “algunos malos mexicanos identificados con las peores causas intentarían regresar a extranjeros nuestros recursos naturales”.

En un comunicado, el PRD ha informado que Paolo Salerno es su asesor en temas energéticos y no un cabildero de empresas extranjeras. Si no es cabildero en este momento, lo fue, y es difícil creer que no lo sea; es claro que hay un conflicto de interés que lleva a muchos mexicanos a señalar al PRD como traidores a la patria. El dirigente nacional del PRD Jesús Zambrano asegura que no lo son, algunos perredistas, lamentan que los hechos sean en sentido contrario y sustenten las acusaciones.

López Mateos recibió presiones del estadunidense presidente del Banco Mundial. López Obrador ha insinuado que a él le ha ocurrido lo mismo. “Nosotros respetamos a todos, nada más que actuamos con independencia y con soberanía”, advirtió luego de recibir al embajador Ken Salazar, al enviado presidencial especial de los EU para el Clima John Kerry y, aún antes a la secretaria de Energía, Jennifer Granholm.

El presidente López Obrador no sólo sabe de la historia de la expropiación petrolera y la nacionalización de la industria eléctrica, pero sobre todo los mexicanos debemos entender lo que significan que los recursos naturales, como dice la Constitución, sean propiedad de la nación y sus beneficios para el país y los mexicanos. 

Jesús Zambrano
Jesús Zambrano

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha advertido que ya firmó la iniciativa de reforma a la Ley Minera para proteger al litio de los intereses extranjeros, y pueda ser explotado por Estado. La decisión tendrá una histórica significación que debería contar con el apoyo de quienes aún se dicen nacionalistas, de izquierda o centro izquierda, pero que en esta semana se han puesto la sotana de «Judas» a cambio de recibir 30 monedas de plata, tal vez más, tal vez menos.

Lo que es entendible, es la congruencia del panismo que apoya la privatización de nuestros recursos, inclusive del priísmo salinista, pero no así del perredismo que se opuso a la reforma energética; lamentablemente, aún comprometido con el Pacto por México de Peña Nieto, le conviene no entender el significado de aquel discurso expropiatorio de López Mateos: “Industrializar el país no significa una subasta pública de nuestros recursos naturales”.

Que no le cuenten…

El drama de nuestras y nuestros desaparecidos es un sufrimiento que nos duele, que nos debe doler a todos, pero nos duele más que no se acepte que, es también un problema de hoy y no sólo del pasado, pero lastima mucho más que, se busque distraer la atención y se hable de campañas en contra.    

*Periodista: @MarioA_Medina

Columna anterior: “¡No está solo”!

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