Dulce Jurado

Opinión | Dulce Jurado | La ausencia y deserción escolar

La doctora Dulce Jurado expone la situación de ausencia y deserción escolar que se agudiza en nuestro país.

Por Dulce Jurado                                           

El docente contemporáneo pasa por una especie de “túnel” que corta la historia moderna de nuestro país, se denomina “pandemia por el Covid-19”. A partir de este fenómeno, es prudente hacer una pausa y detenernos en otro que es muy dramático y continúa vigente.

En nuestro país, el docente –entre otras cosas– atestigua un aumento alarmante en el número de ausencias de nuestros educandos, factor que concluye con una alarmante lista de desertores en el andamiaje de aprendizaje.

Pero vayamos por partes. Como sociedad ¿hasta dónde tenemos obligación en aportar nuestro conocimiento para el bienestar de las personas? Recordemos que, para los profesionales de la salud, y lograr el grado, emanan un compromiso social y ético para ejercer su profesión.

¿Compromiso social?

Nosotros, ¿a partir de qué base jurídica, compromiso social o ético colaboramos para evitar este fenómeno?, ¿quiénes integramos el gremio educativo nacional, entre ellos la autoridad, participamos de manera activa o efectiva?

El artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos señala que todas las personas tienen la garantía de obtener educación gratuita y obligatoria en el nivel básico. En este mismo sentido, establece que “la instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; (y) el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos”.

De otra forma, el artículo 49 de la Carta de la Organización de los Estados Americanos, contempla el compromiso para asegurar el ejercicio efectivo del derecho a la educación, sobre una base obligatoria y gratuita a nivel primaria; la mayor cobertura para educación media; y la apertura del nivel superior para todas las personas.

Como dos piezas de un rompecabezas que se ajustan de manera perfecta, nuestra Constitución Política establece en el artículo tercero el derecho a la educación para todas las personas. Obliga a los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) ofrecer educación en el nivel básico (primaria y secundaria); así como en la educación media superior y superior.

¿Qué es la ausencia y deserción escolar?

Ahora con la base legal, vayamos a la moral. ¿Qué se debe entender por ausencia y deserción escolar? Tratemos algunas posturas; a reserva de que este tema es amplio y complejo, por ende, se carece de una sola definición, pero existen algunas en función del abordaje que han realizado diversos especialistas.

Una definición la ofrece el Informe final. Calidad con calidez respuestas educativas inclusivas a favor de la retención escolar (2009) a cargo del Instituto de Desarrollo de Paraguay.

…(Es) un proceso de alejamiento paulatino de la escuela que culmina con el abandono por parte del niño, niña o adolescente. Puede ser entendida como un proceso multicausal donde interactúan factores de riesgo y factores protectores institucionales (de la escuela y de la cultura escolar), socioculturales (condiciones socioeconómicas, expectativas sociales, capital social), familiares (interacciones, condiciones de vida, expectativas) así como las percepciones de los adolescentes sobre su experiencia y sus expectativas educativas, profesionales y existenciales.

De la cita anterior se desprende lo complejo del fenómeno. Pongo especial énfasis en los factores institucionales que debe ofrecer la autoridad educativa en los distintos órdenes de gobierno frente al problema, sin subestimar los demás, que, sin duda, están involucrados.

A manera de provocación, lanzo algunas preguntas para sostener una discusión sólida, profesional y responsable en la mesa.

  • ¿Tenemos remuneración digna?;
  • ¿capacitación?
  • ¿infraestructura?
  • ¿condición laboral óptima?,
  • acceso a productos o servicios como
  • ¿uniformes,
  • alimentos,
  • transporte,
  • seguridad,
  • atención médica,
  • dental,
  • psicológica,
  • de urgencia,
  • servicios deportivos?,
  • y un largo, larguísimo etcétera.

Lo grave del asunto

Antes de concluir, demos una mirada a lo grave del asunto. Según los resultados de la Encuesta para la medición del impacto covid-19 en la educación (ecovid-ed) 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De las 54.3 millones de personas de 3 a 29 años, –según la ecovid-ed– 60.6% (32.9 millones) se reportó como población inscrita para el ciclo escolar 2020-2021.

De la población no inscrita en el ciclo escolar 2020-2021 (21.4 millones), se identificó que 2.3 millones de este rango de edad (más del 10% con respecto al total de población no inscrita) no se inscribió al mencionado ciclo escolar por motivo de la pandemia.

Asimismo, en total, 2.9 millones de personas de 3 a 29 años de edad (más del 13% con respecto al total de población no inscrita) no se inscribió al ciclo escolar por falta de recursos económicos.

De las personas no inscritas a dicho ciclo escolar, 3 millones corresponden al nivel de educación básica (preescolar, primaria y secundaria): de ahí, 1.3 millones abandonó las aulas por motivos del Covid-19 y, 1.6 millones, por falta de recursos económicos.

¿Qué se puede hacer?

La primera reflexión que se antoja es que, en este “túnel histórico” hemos perdido poco más de 40% de la población del mencionado ciclo escolar. Pero la pregunta es, ¿Hasta qué punto el docente contribuyó para tener esta desgarradora realidad?

Los convoco –una vez más— a reorganizarnos para que juntos aportemos lo que en esencia la ONU, la OEA y nuestra Constitución prevén en nuestro menester, garantizar la educación; como en el caso de los profesionales de la salud, manifestemos nuestro compromiso (social y ético) para evitar que número sea más “obeso” y dramático.

* Dulce Jurado es docente de aula del nivel básico de educación en México; tiene el grado de doctora en ciencias de la educación.

Fuentes de información:

Dulce Jurado
Profesora Dulce Jurado

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