Opinión | Sociedad | SNTE y el IPN: pendientes en la SEP

Por José Víctor Rodríguez Nájera*

La maestra Leticia Ramírez Amaya, nueva titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), tiene dos grandes tareas imprescindibles que atender: el relevo en el sindicato magisterial y el desastre en el IPN.

Ramírez Amaya tiene que refrendar el compromiso del presidente Andrés Manuel López Obrador para atender el relevo democrático al interior del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que hoy mantiene Alfonso Cepeda Salas y que debió dejar desde 2017.

Cepeda Salas mantiene una lista larga de quejas al interior de su administración, en el que se considera el sindicato más grande de América latina, y es que sus agremiados han denunciado falta de representación en las secciones en todo el país.

Incluso, la propia maestra Elba Esther Gordillo se ha deslindado de quienes hoy ocupan la dirigencia nacional del SNTE, acusándolos de arribistas y, por demás corruptos, al impedir transparentar los acuerdos que suscribieron desde la época de Esteban Moctezuma Barragán, cuando éste ocupaba la titularidad de la SEP.

Más aún, profesores organizados en todo el país, a través del Movimiento Nacional por la Transformación Sindical (MNTS) han manifestado su falta de liderazgo y, por ende, de reconocimiento a la cúpula magisterial, que “se ha perdido en estos años”.

“Ya no tenemos representación ante los gobiernos de los estados del país, menos ante la Secretaría de Educación Pública; un ejemplo de esto es que no podemos acceder a mejores condiciones laborales para enfrentar el nuevo programa de educación federal”, dijo su líder, el profesor Ricardo Aguilar.

Por este motivo, han solicitado la intervención inmediata de la titular de la SEP y el de la Secretaría de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, para exponer las condiciones críticas con las que los integrantes del magisterio hacen su trabajo y, de esta forma, mejorarlas de manera inmediata.

“Es necesario que se aterrice, en la realidad, y se acabe con las trapacerías en el SNTE donde hay un reglamento amañado y se carece de estatutos que garanticen elecciones equitativas con voto libre, directo, secreto y universal” resaltó el líder magisterial.

Punto Cero

Ramírez Amaya además tiene pendiente atender a los alumnos, académicos e investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que acusan de hechos de corrupción y violación a los derechos humanos de manera sistemática.

Y es que, su titular Arturo Reyes Sandoval, a pesar de tener conocimiento de estos temas desde principios de este año, no dice nada; no hay diálogo y menos la intención de corregir esas acciones, que incluso han derivado en denuncias penales.

Por ejemplo, hay señalamientos en contra de funcionarios de la dirección de Cómputo y Comunicaciones y de la Coordinación Nacional de Cálculo por hechos de corrupción y violación a los derechos humanos de la comunidad científica del IPN.

La investigación de la FGR ubica los nombres de Francisco Javier Hernández Betancourt –jefe de división– y el titular de la Coordinación Nacional de Cálculo, Carlos Ruiz Víquez Cuevas, por solicitar dinero a cambio de cubrir un adeudo de nueve millones de pesos a diferentes empresas por trabajos ya realizados de conexión de internet y telefonía digital, y que ahora la institución no ha pagado.

Servicios que han sido privados a la comunidad politécnica y que son consideradas una violación a sus derechos, debido a que el acceso a la educación y a la tecnología fueron vulnerados. Ya hay denuncias en la CNDH y en la ASF.

* Esta columna se publicó de manera original en el diario ContraRéplica.

* Periodista mexicano | @JoseVictor_Rdz

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