Costa, la plataforma de FinOps desarrollada por Scalian, ayuda a las empresas a detectar desviaciones, optimizar costes y reforzar la gobernanza del entorno cloud
Por Deyanira Vázquez | Reportera
La creciente complejidad de los entornos cloud y la presión por optimizar costes han convertido la gestión del gasto en la nube en una prioridad estratégica para las empresas.
Este fenómeno no solo tiene una dimensión económica, sino también un impacto energético cada vez más visible. En Estados Unidos, los centros de datos ya representaban el 4,4 % del consumo eléctrico en 2023, y según el Lawrence Berkeley National Laboratory podrían alcanzar entre el 6,7 % y el 12 % en 2028, impulsados por el avance de la inteligencia artificial.
A escala global, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) estima que el consumo eléctrico de los centros de datos podría acercarse a los 945 TWh en 2030, en torno al 3 % de la demanda mundial de electricidad.
Pero el impacto va más allá de la energía. El crecimiento de estas infraestructuras digitales implica también un mayor uso de agua para refrigeración y un aumento de la huella de carbono, una tendencia que se intensifica con la expansión de la inteligencia artificial y el entrenamiento de modelos de gran escala. –sn–

