El autoconsumo energético avanza en la industria mexicana con nuevas reglas que impulsan proyectos de generación distribuida, almacenamiento y mayor independencia frente a la red eléctrica.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
El autoconsumo energético dejó de ser una medida enfocada únicamente en la instalación de paneles solares para convertirse en una estrategia que permite a la industria mexicana fortalecer su competitividad, reducir la dependencia de la red eléctrica y mejorar la continuidad de sus operaciones.
Actualmente, este modelo integra tecnologías como generación distribuida, sistemas de almacenamiento mediante baterías, plataformas de gestión energética y herramientas de control inteligente que optimizan el consumo de electricidad en tiempo real.
De acuerdo con Oscar García, director de Crecimiento de Energía Real, las empresas ya no centran su análisis únicamente en el ahorro económico, sino en la capacidad de mantener el control operativo frente a un entorno de creciente demanda eléctrica y mayores exigencias de producción.
Tres factores impulsan el autoconsumo industrial
Según el especialista, la evolución del autoconsumo responde principalmente a tres desafíos que enfrenta la industria:
- La saturación de la red eléctrica en zonas con alta demanda, lo que puede afectar la confiabilidad del suministro.
- El incremento sostenido de los costos de la electricidad, particularmente en sectores como manufactura, automotriz, alimentos y minería.
- La necesidad de garantizar un suministro estable para procesos automatizados, donde una interrupción de pocos minutos puede traducirse en pérdidas de producción.
La combinación de generación distribuida, almacenamiento de energía y monitoreo en tiempo real permite atender simultáneamente estos retos y mejorar la capacidad de respuesta de las empresas.
Cambios regulatorios favorecen nuevos proyectos
El marco regulatorio también ha impulsado el desarrollo del autoconsumo industrial.
En octubre de 2025, la Secretaría de Energía (SENER) y la Comisión Nacional de Energía (CNE) publicaron los requisitos para obtener permisos de generación destinados a proyectos de autoconsumo interconectado con capacidades de entre 0.7 y 20 megawatts, lo que proporciona mayor certeza jurídica para inversiones de mayor escala.
Previamente, en marzo del mismo año, el límite de generación distribuida que puede desarrollarse sin un permiso especial aumentó de 0.5 a 0.7 megawatts, ampliando en 40 por ciento la capacidad permitida bajo un esquema simplificado.
Estas modificaciones facilitan el desarrollo de nuevos proyectos y permiten a las empresas planificar inversiones con mayor certidumbre. –sn–


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