María de la Luz Carmona de Elizarraráz, “Luchita”, dedicó 42 años al Voluntariado IMSS, donde acompañó a pacientes, impartió talleres y participó en la elaboración de prótesis mamarias.
Por Gabriela Díaz | Reportera
María de la Luz Carmona de Elizarraráz, conocida como “Luchita”, dedicó 42 años de su vida al Voluntariado del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde acompañó a pacientes y familiares, impartió talleres y participó en programas de apoyo social.
Su trayectoria comenzó en 1984 en el Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI, en Cdmx. Dos meses después de incorporarse como voluntaria asumió la función de tesorera y, con el paso de los años, desempeñó tareas de coordinación, delegación voluntaria y formación de nuevas integrantes.
El Voluntariado IMSS, organización que desarrolla programas para contribuir al bienestar de pacientes hospitalizados y familiares cuidadores, reconoció en su trayectoria una expresión de solidaridad, empatía y servicio. Actualmente, su presidencia honoraria está a cargo de Alejandra Aburto de Robledo.
Una vida dedicada a ayudar
“Luchita” recorrió distintas regiones del país como parte de sus actividades altruistas. Visitó pacientes en hospitales y participó en talleres de elaboración de artesanías y prevención de adicciones, tanto en comunidades rurales como en reclusorios.
Su formación profesional como licenciada en Contaduría convivió con otros intereses que posteriormente puso al servicio de los demás. Estudió Psicología, Tanatología, macramé y baile, conocimientos que utilizó para enseñar y acompañar a otras personas.
Su experiencia dentro del Voluntariado IMSS la convirtió en la única integrante con reconocimiento como “Voluntaria Diamante” a nivel nacional, categoría asociada con su trayectoria de más de cuatro décadas de servicio.
Apoyo a pacientes con cáncer de mama
Entre sus actividades más recientes estuvo su participación en Soy Rosa IMSS, programa mediante el cual colaboró en la elaboración de prótesis mamarias artesanales destinadas a pacientes con cáncer de mama.
El programa forma parte de las acciones sociales del Voluntariado IMSS. El Instituto informó que desde 2017 se habían elaborado más de 23 mil prótesis de mama artesanales y que el proyecto también llegó a comunidades rurales y población no derechohabiente.
El acompañamiento hospitalario, los talleres, las ludotecas, los albergues, la entrega de alimentos y la elaboración de prótesis forman parte de los programas mediante los cuales el Voluntariado IMSS busca brindar apoyo social y emocional a pacientes y familiares.
El ejemplo que dejó a nuevas voluntarias
Carmona de Elizarraráz definió su vocación con una idea sencilla: ayudar en aquello que estuviera a su alcance. Su experiencia también la llevó a acompañar a nuevas voluntarias y transmitirles los valores que consideraba indispensables para realizar esa labor.
Responsabilidad, trabajo en equipo, respeto, solidaridad, honestidad, equidad, vocación y empatía fueron parte de las enseñanzas que transmitió durante sus 42 años de servicio.
Para “Luchita”, continuar como voluntaria también representaba una manera de ser ejemplo para su hija y sus nietos, honrar la memoria de su esposo y contribuir a que los pacientes y sus familias encontraran momentos de tranquilidad durante procesos médicos difíciles.
El Voluntariado IMSS tiene más de cinco décadas de historia. Su origen se remonta a 1967, cuando un grupo de mujeres comenzó a distribuir alimentos y bebidas a familiares de pacientes hospitalizados, actividad que con el tiempo evolucionó hacia programas de acompañamiento y apoyo social. –sn–


¡Conéctate con Sociedad Noticias! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.
También, te invitamos a que te sumes a nuestro canal de información en tiempo real a través de Telegram.

