Gerardo Fernández Noroña cuestionó el consenso interno de Morena para elegir a Higinio Martínez como presidente del Senado y advirtió sobre las implicaciones políticas del relevo rumbo a las elecciones de 2027.
Por Gabriela Díaz | Reportera
La elección interna de Morena que colocó a Higinio Martínez Miranda como propuesta para presidir la Mesa Directiva del Senado abrió una nueva disputa política dentro de la bancada: Gerardo Fernández Noroña cuestionó que el procedimiento pueda ser presentado como un verdadero consenso y reclamó que no hubiera una elección abierta entre las distintas posiciones.
En una reflexión difundida este domingo, Noroña explicó que decidió “romper la unanimidad del silencio” después de ausentarse de la plenaria por una fractura en la muñeca. El senador sostuvo que su lesión no fue la razón principal de su ausencia, sino su desacuerdo con la manera en que se construyó la sucesión de la presidencia del Senado.

La bancada de Morena aprobó este domingo, a mano alzada, respaldar a Martínez como su propuesta para encabezar la Mesa Directiva durante el tercer año de la LXVI Legislatura. La decisión fue reportada como un acuerdo unánime dentro del grupo parlamentario, aunque deberá ser sometida al Pleno del Senado para formalizar la integración de la nueva Mesa Directiva.
Noroña cuestiona el significado de “consenso”
El eje de la inconformidad de Noroña está precisamente en la palabra “consenso”. En el documento que difundió, el senador inicia con la definición de la Real Academia Española y recuerda que consenso implica un acuerdo producido por el consentimiento entre los integrantes de un grupo. A partir de esa definición, sostiene que las conversaciones que tuvo con otros senadores mostraron posiciones distintas frente a la sucesión.
Noroña relata que algunos legisladores le expresaron respaldo incondicional, otros condicionaron su apoyo a que no hubiera una decisión que calificó como “extramuros” y algunos más le comunicaron que apoyarían a otro integrante de la bancada.
Por ello, sostiene que lo ocurrido no representa unanimidad y que, en el mejor de los casos, se habría construido una mayoría.
La diferencia no es solamente semántica. La crítica de Noroña coloca sobre la mesa una pregunta política relevante: ¿la candidatura de Higinio Martínez representa un consenso real dentro de Morena o una decisión de mayoría que posteriormente será presentada como unidad?
La información disponible, ya que la conclave se llevó a cabo a puertas cerradas, confirma que Morena cerró filas internamente alrededor del senador mexiquense, pero también que la definición formal de la Mesa Directiva corresponde al Pleno del Senado.
El antecedente de Noroña en la Mesa Directiva
La inconformidad adquiere mayor dimensión porque Fernández Noroña ya ocupó la presidencia de la Mesa Directiva durante el primer año de la actual Legislatura.
El Senado eligió a Noroña en agosto de 2024 con 127 votos para conducir los trabajos correspondientes al primer año de la LXVI Legislatura. En aquella ocasión, el propio legislador ofreció conducir la Cámara con respeto institucional, diálogo y construcción de acuerdos.
En el documento difundido ahora, Noroña reivindica ese periodo y afirma que considera que realizó una conducción seria, respetuosa y firme. También recuerda que durante su gestión se aprobó la reforma constitucional al Poder Judicial.
Sin embargo, su balance no termina ahí. El senador afirma que al final de su presidencia sufrió una agresión por parte de legisladores del PRI y reprocha que, desde su perspectiva, ese episodio no haya tenido consecuencias. También cuestiona que posteriormente se haya criticado a Laura Itzel Castillo Juárez, quien lo sustituyó en la Mesa Directiva y a quien atribuye una conducción seria y moderada.
Estas afirmaciones forman parte de la valoración personal expresada por Noroña en su documento y no constituyen por sí mismas una determinación institucional sobre los hechos que menciona.
Dos visiones sobre el Senado rumbo a 2027
La disputa por la Mesa Directiva tiene como telón de fondo las elecciones de 2027.
Antes de que Morena definiera a Martínez, Noroña había defendido públicamente que, ante el próximo proceso electoral, la Cámara alta necesitaba una presidencia con una posición firme frente a la oposición. Martínez, en contraste, planteó una conducción institucional, con trato igualitario a las distintas fuerzas parlamentarias.
Ahí aparece una de las claves políticas del relevo. No se trata solamente de decidir quién ocupa un cargo durante un año. Se confrontan dos concepciones sobre la función de la presidencia del Senado: una que privilegia una conducción con mayor confrontación política frente a la oposición y otra que busca colocar la negociación y la institucionalidad en el centro de la conducción parlamentaria.
Noroña sostiene en su escrito que habría sido conveniente una elección libre entre las distintas posiciones, porque el resultado habría permitido identificar con claridad qué orientación política prefería la bancada.
No afirma que él debiera ser necesariamente el ganador. De hecho, aclara que no plantea ser el único legislador capaz de enfrentar a los adversarios políticos de Morena.
Su argumento central es otro: la definición debía expresar una decisión política colectiva y no únicamente resolver aspiraciones personales.
Noroña advierte sobre una presidencia decisiva
En su reflexión, Noroña considera que los meses que vienen serán especialmente relevantes para Morena debido al contexto nacional e internacional y a la proximidad de las elecciones de 2027.
El senador habla de una ofensiva de la “ultraderecha”, de presiones provenientes de Estados Unidos y de una estrategia que, desde su perspectiva, busca debilitar al movimiento político que gobierna el país.
Es importante precisar que esas expresiones corresponden a la interpretación política de Noroña y no a hechos demostrados por el documento.
Su conclusión, sin embargo, sí permite identificar el fondo de la disputa: considera que la presidencia del Senado debe convertirse en un espacio de defensa política del movimiento frente a sus adversarios.
Esa visión contrasta con la posición que Martínez había expuesto durante los días previos, cuando sostuvo que la presidencia debía representar a todos los grupos parlamentarios y conducir las sesiones sin asumir el papel de actor partidista.
La disputa que deja el relevo
La elección de Martínez deja así dos mensajes simultáneos. El primero es que Morena logró cerrar filas alrededor de un perfil con una larga trayectoria política y con capacidad de interlocución con diferentes sectores. El segundo es que la unanimidad interna no significa necesariamente ausencia de desacuerdos.
Noroña decidió hacer públicos esos desacuerdos precisamente cuando la bancada presentó la decisión como una expresión de unidad.
Su documento no modifica por sí mismo la candidatura de Martínez, pero sí deja registro de una diferencia política que acompañará al nuevo presidente del Senado: qué tipo de conducción requiere Morena durante el último tramo de la LXVI Legislatura y frente a las elecciones de 2027.
Martínez llega con el respaldo interno de Morena y con el capital político acumulado durante décadas. Noroña se queda fuera de la Mesa Directiva, pero conserva una posición dentro de la bancada y ha dejado claro que no comparte la lectura de que el relevo sea producto de un consenso pleno.
El próximo paso será el voto del Pleno.
Ahí terminará la discusión interna sobre quién encabeza la Cámara alta y comenzará otra: qué tan institucional, negociadora o confrontativa será la presidencia de Higinio Martínez en un Senado que entrará de lleno al ciclo político de 2027. –sn–


¡Conéctate con Sociedad Noticias! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.
También, te invitamos a que te sumes a nuestro canal de información en tiempo real a través de Telegram.

