Niñas, niños y familias participaron en el Segundo Curso de Verano de Protección Civil Familiar de ASIS Capítulo México 217, donde aprendieron primeros auxilios, prevención de riesgos, ciberseguridad, evacuación y manejo de emociones para fortalecer entornos familiares seguros y resilientes.
Por Perla Ortega | Reportera
Familias aprendieron y pusieron en práctica herramientas para responder ante situaciones de emergencia durante el Segundo Curso de Verano de Protección Civil Familiar de ASIS Capítulo México 217, realizado el pasado 26 de agosto.
La construcción de una cultura de la prevención comienza en los primeros años de vida. Espacios seguros, crianza positiva, educación, salud y protección civil son elementos que contribuyen a que menores desarrollen capacidades para identificar riesgos, cuidar de sí mismos y participar en la construcción de comunidades más seguras y resilientes.
Se contó con la presencia de Ana Luisa Guzmán Contreras, quien preside la ASIS, y fue resultado del trabajo conjunto de la Comunidad de Protección Civil, encabezada por Ángeles Rodríguez González, y la Comunidad de Servicios de Seguridad, por Sergio Loyola Hidalgo, con el propósito de acercar la prevención a las familias mediante actividades prácticas y contenidos adaptados también para los menores.
Primeros auxilios, prevención de riesgos por gas y fuego, seguridad en centros comerciales, Seguridad por Diseño y CPTED, ciberseguridad, derechos humanos, convivencia y manejo de emociones formaron parte de un programa que buscó mostrar que la seguridad puede aprenderse y practicarse desde casa.
Aprender a reconocer antes de actuar
Uno de los ejes de la jornada fue enseñar a los menores a identificar situaciones de riesgo sin trasladarles responsabilidades que corresponden a los adultos.
Durante las prácticas de primeros auxilios, las familias conocieron principios para evaluar una escena y actuar ante situaciones como obstrucción de la vía aérea, hemorragias, quemaduras, fracturas, desmayos y golpes de calor, además de revisar la importancia de contar con un botiquín adecuado.
El mensaje para los menores fue sencillo, reconocer una emergencia, pedir ayuda y evitar ponerse en riesgo al intentar ayudar.
La prevención dentro del hogar también estuvo presente en “Misión Casa Segura: Detectives del gas y el fuego”, en la que las familias exploraron el comportamiento del gas, riesgos asociados al fuego y principios para el uso de extintores.
Bajo la secuencia Prevenir, Avisar y Actuar, la actividad destacó la importancia de identificar señales de riesgo y contar con un plan familiar de emergencia, incluyendo rutas de salida y un punto de reunión.
Observar también es prevenir
El curso amplió el concepto de seguridad hacia los espacios cotidianos mediante principios de Seguridad por Diseño y CPTED.
Iluminación insuficiente, obstáculos, salidas bloqueadas o condiciones inseguras que se repiten pueden convertirse con el tiempo en situaciones aparentemente normales. Los ejercicios invitaron a niñas, niños y adultos a observar su entorno e identificar aquello que podría modificarse para hacerlo más seguro.

Por su parte, Ana Luisa Guzmán abordó la seguridad en centros comerciales y la importancia de mantener la calma y seguir indicaciones ante una emergencia.
Entre las recomendaciones dirigidas a los menores destacó conocer o llevar consigo los números telefónicos de sus padres y, en caso de separarse de ellos, no abandonar el centro comercial para buscarlos en el exterior.
De los riesgos físicos al ciberespacio
La jornada también llevó la prevención al entorno digital. A través de ejercicios de reflexión, niñas y niños analizaron situaciones que pueden enfrentar en internet y aprendieron a reconocer mensajes, solicitudes o comportamientos que pudieran representar un riesgo, reforzando la importancia de recurrir a un adulto de confianza cuando algo les genere duda, presión o incomodidad.
Los contenidos sobre derechos humanos, género, convivencia y emociones complementaron el programa bajo una visión integral de la seguridad en la que reconocer límites, expresar lo que se siente, respetar a los demás y saber pedir apoyo también son herramientas de prevención.
Simulacro de lo aprendido
Menores y adultos participaron en ejercicios de evacuación, en los que reforzaron la importancia de seguir indicaciones, reconocer rutas de salida e identificar los puntos de reunión.
Posteriormente se llevó a cabo un simulacro que permitió integrar los conocimientos adquiridos durante las distintas actividades del curso. Los participantes tuvieron que observar el entorno, atender instrucciones, desplazarse de manera segura y llegar al punto de reunión.
La actividad permitió pasar del conocimiento teórico a la experiencia y comprobar que saber qué hacer ante una emergencia también requiere práctica.
Uno de los elementos distintivos de esta segunda edición fue la participación conjunta de niñas, niños, madres, padres, abuelas y abuelos.
Los adultos no acudieron únicamente como acompañantes: participaron en las actividades y aprendieron junto con los menores, convirtiendo la jornada en un ejercicio familiar de prevención.
El Segundo Curso de Verano de Protección Civil Familiar reunió así diferentes especialidades alrededor de un objetivo común: acercar conocimientos de seguridad a las personas y convertirlos en herramientas que puedan llevar a su vida cotidiana.
La experiencia dejó también abierta la puerta para una siguiente edición.
Cada familia se llevó algo distinto. Los menores preguntaron, participaron y pusieron en práctica lo aprendido; una experiencia que ASIS buscará seguir fortaleciendo con más familias, nuevos aprendizajes y nuevos retos por descubrir. –sn–


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