La inteligencia artificial evoluciona a una velocidad sin precedentes y plantea nuevos desafíos sobre empatía, sesgos, autoría y contenido digital, señaló Pablo Pruneda Gross, titular del Consejo Coordinador de IA de la UNAM.
Por Gabriela Díaz | Reportera
La inteligencia artificial (IA) avanza a una velocidad sin precedentes y obliga a replantear conceptos como empatía, autoría, plagio y consumo de información, advirtió Pablo Pruneda Gross, titular del Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial (CCOIA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El especialista señaló que la capacidad de adaptación de las personas hace que disminuya el asombro ante los avances tecnológicos, aunque la IA plantea un desafío distinto porque sus desarrollos más sofisticados provienen principalmente de la iniciativa privada y no de gobiernos o universidades.
Pruneda Gross expuso estas consideraciones durante el conversatorio “El algoritmo es el mensaje. La inteligencia artificial en la coyuntura actual de Norteamérica”, organizado por el Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) y moderado por su director, Juan Carlos Barrón Pastor. La actividad puso sobre la mesa los efectos de la IA en la interacción humana, la información y la producción de contenidos.
IA puede simular comprensión, pero no empatía
Pruneda Gross explicó que los sistemas de IA presentan una apariencia cada vez más sofisticada de comprensión de la realidad, debido a su capacidad para generar respuestas adecuadas al contexto.
Sin embargo, aclaró que esa capacidad no equivale a comprender emociones. Una herramienta puede producir un texto que parezca profundamente emotivo sin experimentar sentimientos ni tener una comprensión propia de la empatía, planteamiento que también ha sido recogido por la Gaceta UNAM.
El académico consideró que esta diferencia resulta relevante ante la creciente integración de la IA en actividades humanas, porque la interacción con estos sistemas puede generar la percepción de que existe una comprensión equivalente a la de una persona.
La propia UNAM instaló en mayo de 2026 el CCOIA, órgano encargado de articular los esfuerzos universitarios frente a los desafíos de esta tecnología. La Universidad señaló entonces que el análisis de la IA requiere una perspectiva humanista y la participación de distintas disciplinas.
Algoritmos también condicionan lo que las personas consumen
Otro de los puntos abordados fue el papel de los sistemas de recomendación utilizados por las plataformas digitales.
Pruneda Gross señaló que los mecanismos de curaduría de contenidos tienden a mostrar a cada usuario materiales relacionados con sus intereses, lo que puede reforzar determinados sesgos entre quienes utilizan las redes sociales como fuente de información.
La preocupación se relaciona con el funcionamiento de plataformas diseñadas para mantener la atención de los usuarios: al recibir contenidos acordes con sus preferencias, las personas pueden permanecer dentro de entornos informativos cada vez más personalizados.
El problema adquiere relevancia en un contexto en el que la IA interviene de manera creciente en la producción y distribución de textos, imágenes y videos.
Experto plantea redefinir el concepto de plagio
El especialista también propuso revisar la manera en que se entiende el plagio. A su juicio, la discusión ya no debe concentrarse únicamente en la reproducción de una obra humana sin autorización, sino también en la atribución de autoría sobre materiales generados por máquinas.
La cuestión plantea un nuevo problema jurídico y ético: determinar quién puede reclamar la titularidad de un contenido producido mediante IA y bajo qué condiciones puede considerarse una creación humana.
Pruneda Gross ha señalado en otros foros que los desafíos de la inteligencia artificial requieren una visión interdisciplinaria. En mayo pasado, al instalarse el CCOIA, sostuvo que el fenómeno no puede comprenderse desde una sola disciplina y que la Universidad debe articular los esfuerzos de distintas áreas del conocimiento.
La interacción humano-máquina cambia con la IA
Durante el conversatorio, Ximena Gutierrez Vasques, investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH), señaló que las computadoras comenzaron a “hablar nuestra lengua”, transformación que modificó la interacción entre personas y máquinas.
La especialista planteó que esta evolución permite que los sistemas tecnológicos realicen tareas que antes requerían una interacción exclusivamente humana, incluida la conversación y determinadas formas de apoyo relacionadas con la salud mental.
Por su parte, José Antonio Martínez Díez Barroso, becario posdoctoral del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI), citó estimaciones del Pew Research Center según las cuales cerca de 50 por ciento del contenido disponible en internet en 2026 podría tener participación de herramientas de IA. La cifra comprende materiales como textos y videos. –sn–


¡Conéctate con Sociedad Noticias! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.
También, te invitamos a que te sumes a nuestro canal de información en tiempo real a través de Telegram.

