El acero y los disipadores de energía permiten mejorar la capacidad lateral y de deformación de edificios ante sismos, según análisis de Gerdau Corsa.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
En la Ciudad de México, el uso de acero estructural combinado con sistemas de disipación de energía puede incrementar la capacidad de edificios para responder ante movimientos sísmicos, de acuerdo con un análisis técnico de Gerdau Corsa sobre dos inmuebles ubicados en la zona de lago de la capital.
El estudio “Uso de disipadores de energía en edificaciones de acero” evaluó los edificios de Sinaloa 95, en la colonia Roma Norte, y Ámsterdam 219, en la colonia Hipódromo. En ambos casos, las alternativas con sistemas de protección sísmica mostraron incrementos en la resistencia lateral y la capacidad de deformación respecto de las soluciones estructurales originales.
Los resultados adquieren relevancia debido a las características del subsuelo de distintas zonas de la ciudad de México, particularmente aquellas asentadas sobre antiguos depósitos lacustres, donde las condiciones del terreno pueden amplificar los efectos de un movimiento sísmico. El análisis de Gerdau Corsa toma como referencia los daños registrados durante el sismo del 19 de septiembre de 2017.
Disipadores modifican la respuesta de los edificios
Uno de los casos corresponde al inmueble de ocho niveles y semisótano ubicado en Sinaloa 95. Para este proyecto se analizó la incorporación de 64 disipadores de energía tipo Dampo BRB, dispositivos que utilizan un núcleo de acero y un comportamiento no lineal para disipar parte de la energía generada durante un movimiento sísmico.
Frente a la solución estructural original, el análisis reportó un incremento de hasta 36% en la capacidad lateral de la estructura y de 74% en su capacidad de deformación. Las simulaciones también registraron demandas promedio inferiores a 35% de la capacidad de deformación considerada en el sistema.
El segundo inmueble, localizado en Ámsterdam 219, presentó una configuración estructural más irregular. La alternativa estudiada sustituyó parte de la solución original de concreto por marcos de acero y añadió 72 disipadores Dampo BRB y 24 disipadores viscosos.
De acuerdo con el estudio, esta configuración permitió incrementar hasta 114% la capacidad lateral y 109% la capacidad de deformación frente a la propuesta estructural original. El análisis también reportó menores desplazamientos laterales y distorsiones máximas de entrepiso en las soluciones con protección sísmica.
El acero permite soluciones de protección sísmica
Rigoberto Torres, jefe de Asistencia Técnica de Gerdau Corsa, señaló que la ductilidad constituye una de las propiedades relevantes del acero para el diseño de estructuras sometidas a acciones sísmicas, debido a que permite considerar deformaciones importantes antes de alcanzar una falla.
La posibilidad de combinar marcos, contraventeos y dispositivos de disipación permite adaptar las soluciones estructurales a las condiciones de cada proyecto. Gerdau Corsa señala que los contraventeos restringidos al pandeo, utilizados como disipadores histeréticos, son una de las alternativas empleadas para mejorar el comportamiento de edificaciones ante acciones sísmicas.
Además del comportamiento estructural, el acero puede modificar los procesos de construcción. La fabricación previa de componentes permite transportar elementos terminados al sitio y realizar posteriormente el montaje, una característica que puede resultar útil en predios con restricciones de espacio y alta actividad urbana. –sn–


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