Frutas en supermercado

Campo mexicano pierde capacidad productiva y encarece los alimentos

La UNTA advierte sobre el envejecimiento de los agricultores, la caída en la producción de granos y el encarecimiento de los alimentos en México, mientras crece la dependencia de las importaciones.

Por Gabriela Díaz | Reportera                                           

La caída de la producción de granos básicos, el envejecimiento de los agricultores y el aumento en los costos de producción amenazan la capacidad de México para abastecer su mercado interno, advirtió Álvaro López Ríos, secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA). El dirigente alertó que el deterioro del campo tiene consecuencias directas en el precio de los alimentos y en la seguridad alimentaria del país.

La advertencia coincide con cifras recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi): durante septiembre de 2026, el costo de la canasta alimentaria aumentó 5.5% anual en las zonas urbanas y 4.9% en las rurales, incrementos superiores a la inflación general de 3.45% registrada en el mismo mes.

El encarecimiento de los alimentos ocurre mientras México mantiene una elevada dependencia de las compras externas de granos y oleaginosas. Para López Ríos, esta situación refleja un problema estructural: producir en el campo resulta cada vez más difícil para quienes enfrentan costos crecientes, falta de rentabilidad, inseguridad y los efectos del cambio climático.

Envejecimiento de agricultores amenaza el relevo generacional

López Ríos advirtió que las nuevas generaciones muestran cada vez menos interés en dedicarse a la agricultura. De acuerdo con el dirigente, la edad promedio de los productores supera los 55 años, mientras que la falta de ingresos suficientes y de condiciones para trabajar empuja a los jóvenes a buscar oportunidades en las ciudades o en Estados Unidos.

A este escenario se suman las dificultades para acceder al agua, el encarecimiento de los fertilizantes, los riesgos asociados al crimen organizado y la incertidumbre sobre los ingresos que recibirán por sus cosechas.

El dirigente sostuvo que el trabajo agrícola no debe medirse únicamente por su aportación económica, sino también por su importancia para la seguridad nacional. La reducción de la capacidad productiva interna, señaló, limita la autonomía de México para garantizar el abasto de alimentos a su población.

Cebolla y jitomate presionan el gasto de las familias

El encarecimiento de frutas y verduras ofrece una muestra del impacto que tienen las variaciones de la producción y la disponibilidad sobre el presupuesto familiar.

En septiembre de 2026, la cebolla registró un aumento anual de 89.78%, mientras que el jitomate subió 26.69%, de acuerdo con cifras del Inegi. En ese mismo periodo, el limón aumentó 25.09% anual.

Estos incrementos contribuyeron al alza de los precios de los alimentos y presionaron el gasto de los hogares, particularmente en las ciudades, donde una parte importante del consumo depende de los productos que llegan a los mercados y centros de distribución.

Para la UNTA, la reacción de los consumidores ante el encarecimiento de productos como el limón, el aguacate, el jitomate y la tortilla suele dejar fuera de la discusión las condiciones en que se producen y comercializan esos alimentos. –sn–

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