La banca de desarrollo enfrenta el reto de financiar infraestructura, ampliar el crédito productivo y movilizar inversiones para fortalecer empresas, innovación y empleo en México durante 2027.
Por Gabriela Díaz | Reportera
La banca de desarrollo enfrenta el desafío de ampliar la capacidad productiva de México en 2027, mediante financiamiento, inversión e innovación para empresas y personas trabajadoras.
La estrategia busca que los recursos financieros contribuyan a generar empleos, fortalecer las actividades económicas y ampliar las oportunidades de bienestar, sin comprometer la estabilidad macroeconómica.
Durante el seminario Repensando la Banca de Desarrollo. Nuevas estrategias de financiamiento en México, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Banco de México (Banxico) y otras instituciones plantearon que el reto consiste en vincular el crédito con las necesidades productivas del país.
Crédito para la economía
La banca de desarrollo otorgó crédito directo e impulsado por 2.2 billones de pesos y garantías al sector privado por 716 mil millones de pesos al cierre del periodo enero-junio de 2026, informó Carlos Alberto Reyes Martínez, titular de la Unidad de Banca de Desarrollo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Los recursos llegaron a 1.5 millones de beneficiarios, de acuerdo con las cifras presentadas por el funcionario durante el encuentro académico. Los datos dimensionan el alcance del financiamiento, aunque el impacto productivo también depende de cómo se distribuyen los recursos y de los resultados que generan.
Reyes Martínez explicó que la política de financiamiento busca alinearse con las prioridades nacionales y coordinar las instituciones financieras de fomento con los sectores público, privado y social.
Esa coordinación incluye el seguimiento y la evaluación de programas financieros e institucionales, además de la participación en decisiones estratégicas mediante los órganos de gobierno de las instituciones correspondientes.
Financiamiento y transformación productiva
La directora de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, Lorena Rodríguez León, señaló que las crisis financieras de 2008 y la pandemia demostraron la capacidad de la banca de desarrollo para responder a situaciones extraordinarias, financiar infraestructura y respaldar procesos de transformación productiva.
La académica recordó que la creación del Banco Nacional de Crédito Agrícola, en 1926, formó parte de la evolución de un sistema financiero cuyas reglas de acceso y prioridades influyen en quién obtiene crédito, en qué condiciones y con qué posibilidades de producir.
Rodríguez León planteó que el desafío consiste en articular las capacidades de estas instituciones para atender las necesidades de México y ampliar las oportunidades para empresas y personas trabajadoras.
El planteamiento coloca la asignación del financiamiento en el centro de la discusión: no basta con disponer de recursos, también importa que lleguen a actividades capaces de generar valor, empleo y mayor capacidad productiva.
Solidez y nuevas estrategias
El director general de Asuntos del Sistema Financiero de Banxico, José Luis Negrín Muñoz, consideró que la banca de desarrollo cuenta con condiciones financieras y operativas para respaldar el crecimiento económico en el marco del Plan México.
Entre sus fortalezas mencionó la capitalización, los niveles manejables de morosidad, la rentabilidad, el gobierno corporativo y la experiencia de sus equipos profesionales.
Negrín Muñoz también planteó aprovechar las lecciones de los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), ampliar las redes de intermediarios financieros y seleccionar adecuadamente a los participantes que canalizan los recursos.
El especialista agregó que las instituciones deben adaptarse a los cambios tecnológicos, incluidos los servicios geoespaciales y la inteligencia artificial, además de desarrollar programas financieros capaces de responder a las necesidades de los sectores productivos.
Inversión con impacto
El profesor e investigador de la FE, Clemente Ruiz Durán, propuso evolucionar hacia un sistema financiero que no solo administre liquidez y riesgos, sino que también contribuya a construir capacidades productivas en el país.
Entre las medidas planteadas mencionó profundizar el sistema financiero, fortalecer la arquitectura de financiamiento para elevar la inversión, impulsar la innovación y aumentar el contenido nacional, sin abandonar la estabilidad macroeconómica.
Por su parte, Alejandro Manríquez Rangel, coordinador regional del Sistema Financiero de la Agencia Francesa para el Desarrollo para México, Centroamérica y Cuba, señaló que es necesario vincular las políticas públicas con operaciones concretas de financiamiento y generar condiciones favorables para las inversiones sostenibles. –sn–


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