Opinión | Daniel Almazán | Campaña de odio contra Rusia una forma de justificar la guerra

Por Daniel Almazán Jiménez*                            

En los últimos días, varios medios de comunicación y redes sociales, han desatado un rechazo generalizado, especialmente en norte América (Estados Unidos y Canadá) así como en la Unión Europea, de todo aquello que huela a Rusia o tenga alguna relación con aquella nación a raíz de la operación militar contra Ucrania.

Este rechazo, no debiera perderse de vista pues pareciera que obedece a una campaña en contra de Rusia y sus connacionales y cuya similitud es muy al estilo a la que, la Alemania Nazi emprendiera contra varios sectores judíos, comunistas y masones con el fin de “ofender y deshumanizar a dichos grupos sociales para justificar el uso de la fuerza en su contra”.

“La rusofobia”, como ya es llamada dicha campaña en redes sociales, da inicio luego de que países occidentales impusieran a Rusia una serie de sanciones económicas, lo que, de acuerdo a Talya Iscan, investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, así como experta en seguridad internacional, “resulta irracional pues el pueblo ruso es víctima de esta discriminación que se está dando en todos los ámbitos: académico, artístico, científico y deportivo…”.

Lo anterior, lo menciona la docente Iscan, luego que, a raíz de dichas sanciones, la FIFA hiciera lo propio y expulsara a la selección rusa de las competencias internacionales prohibiéndole de igual forma disputar el Mundial.

Secundando la decisión de la Federación Internacional de Futbol, la UEFA, expulsa también al Spartak de Moscú de la Liga de Europa. Por si fuera poco, en el ámbito académico, la Universidad Bicocca, en Milán, Italia, prohibió a un docente continuar con el curso sobre uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, Fiódor Dostoyevski, lo que desató todo un escándalo internacional.

A lo anterior, se le debiera prestar más atención por parte de analistas, historiadores, columnistas y expertos en la política internacional ya que, la “ruso fobia”, además de dividir al mundo contra Rusia, el resentimiento antirruso, pudiera ser también el origen de un nacionalismo o chauvinismo en ese país lo que desataría una expresión masiva del pueblo ruso a favor de la, o las, operaciones militares que el gobierno de Vladímir Putin realiza y pudiera emprender a corto plazo.

Tanque militar en Ucrania
Tanque militar en Ucrania | Foto: Voa | @SociedadN_

Para dimensionar lo anterior, debemos entender que, la “ruso fobia” está victimizando al pueblo ruso, lo está discriminando y ese factor propiciará una hermandad interna e internacional de todos aquellos que apoyan a una de las naciones más poderosas del planeta como lo es Rusia, factor que, lejos de afectar a Putin, le está otorgando el apoyo social y vital de sus connacionales mismo que podría darle la libertad social para cada uno de sus objetivos como lo es el uso de la fuerza militar para garantizar la seguridad de las fronteras rusas.

Ante ello, y lejos de lo que pudiera desencadenar la suma de todos estos factores sociales que son cada vez más evidentes, Rusia debiera implementar una contra campaña internacional como una acción de control de daños en la que, se destaquen los avances que aquella nación ha aportado a la humanidad en el ámbito médico y científico, así como en lo cultural y artístico tal y como lo hiciera la comunidad judía en el mundo al término de la segunda guerra mundial con el fin de contrarrestar la mala imagen que la política y los intereses mezquinos y maquiavélicos han iniciado, no en contra del uso de la fuerza de algún país hacia otro, sino en contra de ciudadanos, artistas, deportistas, intelectuales y todo aquello que huela a Rusia, lo que históricamente, es totalmente arcaico, y que permite predecir, las verdaderas intenciones que cada vez están más alejadas de la tan anhelada paz.

Periodista | Twitter: @Daniel1Almazan  

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Periodista Daniel Almazán

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