Opinión | Sociedad | El destino en el Senado de la República

Por José Víctor Rodríguez Nájera*

En las últimas semanas se ha desatado una lucha interna por el tema de quién será la persona que presida la mesa directiva del Senado de la República. Se han barajado varios nombres y hasta fuerzas políticas de las que vale la pena profundizar.

Para nadie es un secreto que Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena, juega más con la oposición que con su propio partido. Desde que inició la actual legislatura en 2018, logró apoderarse de, prácticamente, todo el Senado, de sus estructuras y decenas de almas con fuero que la integran.

Un poco de historia

En muy corto tiempo y como venganza de que le fue negada la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, tras perder en una encuesta bastante cuestionada, Monreal se ubicó y tomó control del Senado de manera absoluta.

Inteligente y con una lectura de la política por delante, permitió que Martí Batres fungiera como el presidente del Senado en la primera legislatura, aparentando democracia, apertura y pluralidad.

Entonces, Ricardo Monreal hizo gala de su maestría política: generó la idea de que no tenía ningún sentido la venganza contra quienes le despojaron la Jefatura de Gobierno y dejó transitar a alguien muy cercano a Claudia Sheinbaum: Martí Batres, entonces senador y, hoy, actual secretario de gobierno de la ciudad de México.

Martí Batres concluyó su paso por la Presidencia, sin pena, ni gloria. Ni de broma logró tener algún puesto en la estructura y fue enviado la congeladora, sin la posibilidad, si quiera de asomarse a algún medio de comunicación o intervención política.

Un pequeño imprevisto

Así, colocaron en el relevo de Martí Batres a la tabasqueña Mónica Fernández y más tarde al chiapaneco Eduardo Ramírez. Sin embargo, en agosto de 2021 recibió una sorpresa, pero se ajustó en el camino. Recibió de regreso a la exministra y secretaria de Gobernación. Sin competencia perfiló para tomar el asiento para presidir a la asamblea parlamentaria.

Monreal llevaba meses impulsando a otra incondicional, la entonces senadora Maribel Villegas, sin embargo, supo operar para que la exministra tomara el lugar sin ningún contratiempo, ni oposición al interior de la bancada.

Poco se sabe del cómo pero mucho del por qué. En días, Sánchez Cordero ya era identificada al interior del grupo monrealista. Le impusieron a los integrantes de su equipo y no se le ha visto en alguna decisión legislativa, de la estructura o financiera.

Del legislador que preside la mesa directiva depende la ventanilla de finanzas del Senado y no de la Junta de Coordinación Política, como muchos creen o intuyen.

¿Qué perfil se requiere?

Ante este escenario llegamos a agosto de 2022. Las responsabilidades del próximo presidente del Senado van mucho más allá de las estrictas funciones del cargo. Tendrá que ser un interlocutor responsable con el poder Ejecutivo federal y con la oposición, para lograr sacar adelante las reformas prioritarias y el rezago legislativo.

Acompañar al Presidente de la República en sus múltiples responsabilidades de manera oficial y ser un democratizador de la institución.

La importancia de tener una persona adecuada para presidir la mesa directiva del Senado de la República se podría resumir en el punto uno del Artículo 66 de la ley orgánica del Congreso General; que se refiere a observar el correcto desempeño de los principios de legalidad, imparcialidad y objetividad, con las facultades (entre otras cosas) de:

  • Presidir los debates y votaciones
  • Incorporar en el órden del día las iniciativas y minutas
  • Asegurar los dictámenes, acuerdos, mociones y demás escritos legislativos
  • Conducir la relación entre las dos Cámaras (Diputados y Senadores)
  • Conducir la diplomacia parlamentaria
  • Disponer que la información del trabajo de los senadores sea difundida a los medios de comunicación en equidad y objativamente
  • Asignar los recursos humanos, materiales y financieros
  • Presentar al Pleno el proyecto de presupuesto anual de egresos, así como los presupuestos mensuales.
  • Expedir o remover a servidores públicos, mandos medios, superiores…

En el Senado no existe un acuerdo –como lo hay en la Cámara de Diputados– de alternar la presidencia de la mesa, ni la junta de coordinación política. Aquí es un acuerdo interno, el partido mayoritario es quien mantiene la presidencia.

Pero en estricto orden alfabético, mencionemos los nombres que han surgido para convertirse en quien sucederá a la exministra y exsecretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, a partir de septiembre próximo.

Alejandro Armenta Mier

El senador poblano se cambió a Morena en el último minuto después de 27 años de militancia priísta. Su mancha más negra es ser hijo político del exgobernador poblano Mario Marín, el tristemente recordado como “gober precioso” y actualmente preso por ser responsable de delitos de secuestro (de la periodista Lydia Cacho) y trata; a la par se le ha comprobado el plagio en sus libros y ser vinculado con criminales de su natal Puebla, todo ello abona a que Armenta sea un candidato inmoralmente aceptado.

Armenta es hombre de toda la confianza de Ricardo Monreal, no es poca cosa que le haya dado la presidencia de la Comisión de Hacienda. Enemigo acérrimo tanto de su primo Ignacio Mier, actual coordinador de los diputados federales de Morena, también del actual gobernador Miguel Barbosa. ¿Sus positivos? Como buen priista, perdón, morenista, es disciplinado y perseverante.

Gabriel García Hernández

Aunque él mismo se autonombra como persona cercana al presidente López Obrador, su breve estadía en encargos federales lo dejan mal parado por falta de resultados positivos o que aporten a la actual administración: A más de uno pone en entre dihco su verdadera cercanía a Palacio; aunque lo que si es de reconocerse es que es un político disciplinado que no cuestiona los encargos que se le han pedido.

Por otra parte, su paso por el Senado ha sido breve e intrascendente, dos veces ha dejado a su suplente tomar las riendas de su responsabilidad y como dirían los clásicos, “quién mucho se despide, pocas ganas tiene de irse”.

Higinio Martínez Miranda

De todos los mencionados pareciera ser el cuadro más obscuro. Sin definirse abiertamente como monrealista ha sido su operador político más cercano y opaco en el estado de México. Higinio y Monreal han transitado de la mano sin reflectores y se sabe que en reuniones presume de la bendición presidencial para llegar a la mesa directiva.

Quienes lo han visto en su día a día, dicen que tiene un derroche exorbitante de recursos sin trasparentar, incluso su correligionario, Gerardo Fernandez Noroña lo califica de “corruptazo”. Lo positivo de Higinio es su base social, aunque focalizada en la entidad mexiquense, fuerza que lo identifica como el líder del Grupo Texcoco, del que Delfina Gómez es integrante.

José Narró Céspedes

Posiblemente el único senador con fortaleza social y miles de personas dispuestas a seguirlo, Narro tiene además fuerza moral como líder campesino (a pesar de una orquestada campaña de desprestigio que permea fuertemente en redes sociales). Líder que actúa consecuentemente de lado de los pobres, así lo dicen las estadísticas, es el senador que más gestiones sociales ha realizado en la presente legislatura.

Su fortaleza es su propia debilidad, al mantenerse alejado del Ricardo Monreal obtiene credibilidad y argumentos para ser un contrapeso en el Senado, sin embargo, esa misma lejanía lo pone en la ecuación para que represente al Senado de la República y a sus legisladores.

El reto hacía la nación

La función del próximo presidente de la mesa directiva es ser un político libre; alguien que ponga ecuanimidad y equilibrio en el Senado, alguien que acerque al Presidente a la cámara alta, una misión que algunos han hecho difícil ya que, al parecer, grupos como el del senador Monreal se han dedicado a construir entre Palacio Nacional y el Senado un alto muro para impedir el desarrollo del Proyecto de Nación que impulsa Andrés Manuel López Obrador.

Y, ¿a quién beneficia este distanciamiento? ¿porqué repetir fórmulas que no están funcionando?

Son preguntas que hay que llevar a la reflexión e incentivar que los senadores decidan este próximo 31 de agosto a la persona que los represente en la silla de la presidencia de la mesa directiva del Senado de la República.

La nación está en un momento decisivo de su devenir histórico. Los próximos dos años son fundamentales para consolidar los cambios trascendentales que ha impulsado la denominada “cuarta transformación” y el Senado debe tener a alguien que presida la mesa directiva con integridad y cercanía al pueblo que tenga la capacidad de lograr que este órgano legislativo cumpla su cita con la historia y con los mexicanos.

Punto Cero

La falta de planeación del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) para la construcción del Tren Maya ocasionó el «exagerado» incremento en el costo de su construcción y a los casi 300,000 millones de pesos de costo estimado actual, en los siguientes meses se tendrán que sumar, por lo menos, 50,000 millones de pesos porque el proyecto no lleva ni la mitad de avance físico, consideró Edmundo Gamas.

* Periodista mexicano | @JoseVictor_Rdz

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