Raúl García Araujo

Opinión | En Corto | Los demonios de Ayotzinapa sobre Harfuch

El secretario “estrella” de la Cdmx salió embarrado la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Por Raúl García Araujo                                            

La jefa de gobierno de la ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, está metida en un enredo político con la férrea defensa que hace de su secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch.

Resulta que el “destacado” jefe de la policía de la capital del país, se convirtió en noticia nacional y no precisamente por sus dotes en la captura y detención de delincuentes.

No, el secretario “estrella” salió «nominado» en el caso emblemático y más delicado que existe en el país, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Tan importante revelación se dio a conocer el pasado fin de semana, después de la sorpresiva detención del exprocurador General de la República, Jesús Murillo Karam.

Los reflectores de la opinión pública estaban volcados hacia el creador de la llamada “verdad histórica”, para definir si un juez del reclusorio Norte le otorgaba o no la prisión preventiva oficiosa.

En eso estaban los medios de comunicación y redes sociales, cuando los funcionarios de la Fiscalía General de la República (FGR) revelaron que uno de los que también participaron en la génesis de la “verdad histórica” era nada menos que Omar Hamid García Harfuch, hijo del polémico exjefe policiaco, Javier García Paniagua y nieto del también polémico general, Marcelino García Barragán.

De inmediato, la nota informativa tuvo un giro inesperado para muchos, y perfectamente calculado por otros, pues el jefe de la policía de la ciudad de México pasó de ser un héroe a un villano.

Apenas había obtenido una estrella, al capturar a «La Vaca», delincuente que había sembrado el terror en Colima y había decidido pasar un tiempo en la Cdmc.

Ante «la balconeada» del jefe policiaco, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento guardó un silencio inesperado y Omar García Harfuch, que gusta de ser muy activo en sus redes sociales, no dijo ni una palabra, ni desmintió la noticia en ese momento.

Los funcionarios del gobierno de la ciudad de México esperaron hasta el lunes, después de que la noticia se volvió un escándalo en las redes sociales para reaccionar.

El primero que lo hizo fue el propio García Harfuch, y curiosamente no citó a conferencia de prensa para defenderse, pero qué tal lo hace cuando apenas detiene a un narcomenudista.

La importancia del tema, la resumió el funcionario en un solo un tuit, a través del cual rechazó haber participado en la reunión donde se construyó la “verdad histórica” sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en septiembre de 2014.

Además, pidió que quienes estén a cargo de las investigaciones detengan a quien hizo daño a los jóvenes “en lugar de arruinar vidas y reputaciones de los que sí hacemos algo por nuestro país todos los días”.

En pocas palabras dijo que ni estuvo ni participó en esta tragedia histórica que enlutó al país, aunque su defensa no logra ser muy convincente.

A esta defensa se sumó equivocadamente, la jefa de gobierno de la ciudad de México, Claudia Sheinbaum, al señalar que García Harfuch es un servidor público íntegro y que continuará en el cargo.

Se equivoca la doctora, ya que no está en tela de juicio su desempeño y trabajo como jefe de la policía, lo que se juzga y cuestiona, es su presunta participación en la investigación sobre el caso Ayotzinapa ocurrido durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

La defensa a ultranza de Omar García Harfuch, sin duda lastimará sus aspiraciones presidenciales, ya que sus declaraciones se contraponen con la postura de su máximo líder político, el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Quiero pensar que a la jefa de la capital del país se le olvidó que uno de los asuntos que prometió resolver López Obrador, después de ganar la elección de 2018, fue precisamente esclarecer los hechos de la desaparición de los 43 jóvenes de Ayotzinapa.

Y Sheinbaum con su discurso de defensa a Omar García Harfuch se está jugando sus aspiraciones presidenciales.

¿Sabe por qué?, porque el presidente Andrés Manuel López Obrador nombró como responsable de este caso a uno de sus colaboradores más cercanos, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas.

Luego entonces, al defender a capa y espada, a su jefe de la policía de una de las urbes más grandes del mundo, Sheinbaum está vaciando a la letrina el trabajo que ordenó el presidente López Obrador.

Es decir, no solo lo está contradiciendo en privado sino en público en un tema de trascendencia nacional e internacional.

Como vaya caminando la investigación y la detención de más responsables, pero, sobre todo, más señalamientos contra el secretario de Seguridad Pública, la jefa de Gobierno va a tener que pensar en el sucesor de éste, ya que la presión pública aumentará.

Y si ocurre así, el presidente López Obrador dará un manotazo en privado por llevarle la contraria, al poner en tela de juicio el trabajo del gobierno de la República en el caso Ayotzinapa.

Y entonces sí, no le alcanzarán a Omar García Harfuch, los periodistas que tiene a sueldo y que desde primera hora salieron a defenderlo como si no tuviera ninguna responsabilidad.

Le hablo de esos que tiene miles de seguidores en las redes sociales, que son duros críticos cuando la fiscal de la ciudad de México, Ernestina Godoy, hace nombramientos en la dependencia o comete una de sus constantes pifias.

Pero que se portan como unas blancas palomitas con el jefe de la policía de la Capital, cuando es señalado como uno de los presuntos responsables de la “verdad histórica”.

En Cortito

Bien deben andar en el pago de sus impuestos y autorizaciones correspondientes los productores del Privilegio de Mandar porque los tienen bien «lampareados» en Palacio Nacional.

Les han levantado la falda y han descubierto que desde abajo de ella hacen bastante grilla, disfrazada de un ingenioso humor, bastante negro para varios personajes.

Entre éstos destaca el papel cursi que se le asigna al presidente Andrés Manuel López Obrador, al que lo exhiben como limitado, ocurrente y ridículo.

O el ácido constante contra Adán Augusto López, Claudia Sheinbaum y Mario Delgado y el trato con algodones que se le brinda a Marcelo Ebrard y a Ricardo Monreal.

¿Si eso no es política, entonces qué será, una simple e inofensiva parodia?

Por otro lado, salpican sus scketches con críticas, unas veladas y otras abiertas a temas de coyuntura como la inflación, la relación con Biden o algún acontecimiento en Morena, en el que se da vuelo en criticar uno de los principales detractores de ese partido y del presidente, como es Eduardo España.

Los bien tratados, curiosamente son además de los ya señalados, los panistas y priístas.

Y la aparición temporal de este programa, ¿Será una coincidencia?

Columna publicada de manera original en Dominio Público

Raúl García Araujo
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