Opinión | Sociedad | Democracia e inteligencia militar

Grupos de la delicuencia podrían colocar mantas «con mensaje de amenaza a los candidatos» o generar «presión por células delictivas para declinar el voto a su candidato de interés».

Por José Víctor Rodríguez Nájera*

El entorno y desarrollo de cada proceso electoral en el país es parte de las prioridades de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ya que moviliza unidades de investigación e inteligencia para informar de “novedades” antes, durante y después de ellos.

Documentos militares filtrados por el grupo de hacktivistas denominado “Guacamaya”, obtenidos por este reportero, evidencian cómo integrantes castrenses realizan labores de campo con los que ubican las “amenazas” en los procesos democráticos.

En el caso de Hidalgo, los servicios secretos de carácter militar ubicaron a los cinco grupos delincuenciales más importantes de la zona, que se dedican -principalmente- al robo y comercio de combustible de los ductos de Petróleos Mexicanos obtenidos de manera ilegal.

“El Marino”, Los “Olmedo Arista”, “La Ardilla”, “Don Lupe”, “Los Zorras” y/o “Los Machacles” son los grupos identificados que pudieron interferir en las pasadas elecciones, así lo advirtieron de manera directa al titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, días antes de la jornada electoral.

El denominado Centro Nacional de Inteligencia (CNI) explicó -en el documento fechado el pasado 16 de mayo y dirigido al propio secretario de Estado- que, los delincuentes podrían colocar mantas «con mensaje de amenaza a los candidatos» o generar «presión por células delictivas para declinar el voto a su candidato de interés».

Y es que, los militares no sólo interfieren de manera presencial, escucha sus comunicaciones y observa paso a paso sus movimientos, ya que mantiene equipos digitales de comunicación de última generación, -como “Pagasus” que se usó para “interferir” diálogos de teléfonos celulares.

Los grupos infiltrados como civiles debidamente organizados, a través de las regiones militares ubicadas en todo el país, disponen de “despachos” informativos dirigidos “a la superioridad” instancia militar que sólo responde a la orden de un sólo civil, el Presidente de la República en su carácter de jefe supremo de las fuerzas armadas.

Es decir, la información llega directo a los escritorios de los titulares de la Sedena y de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) y claro, con ello, informan al presidente López Obrador, insumo que sirve de referente para la toma de decisiones de Estado, que recaen directamente en la población civil.

Quizá por eso es necesario que la fuerza militar ceda estas atribuciones de seguridad nacional a un cuerpo civil, como lo es la Guardia Nacional, sólo que es labor de los integrantes del Congreso de la Unión quienes deban perfilar en el marco jurídico las facultades que ambas instituciones -la civil y militar- deben hacer.

Ficha de inteligencia militar
Ficha de inteligencia militar

Punto Cero

Llama la atención que la autoridad militar haya clasificado como “secreto” la forma en cómo observó al entonces gobernador Omar Fayad Meneses. “Político priista que agradece y colabora con el Ejecutivo Federal (…) a pesar de ser de partidos políticos distintos, ha mostrado su respaldo al Presidente de México desde el inicio de su administración y ratificó que Hidalgo será modelo de coordinación con la Presidencia de la República». Pero, además, observó que “el gobierno estatal y las bases sociales priistas implementarán (aquel domingo 5 de junio) acciones en busca de hacer contrapeso a las preferencias de los hidalguenses hacia Julio Menchaca Salazar candidato de la Coalición “Juntos Haremos Historia por Hidalgo”.

* Esta columna se publicó de manera original en el diario ContraRéplica.

* Periodista mexicano | @JoseVictor_Rdz

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