Prioridad revisar compromisos de gasto: academicos de la UNAM

Académicos de la UNAM piden revisar los compromisos de gasto

Por Gabriela Díaz | Reportera

La capacidad hacendaria de México es limitada para garantizar derechos a toda la población, y sin reforma fiscal urge revisar compromisos de gasto: pensiones, costo financiero de la deuda y gasto federalizado, afirmó la directora Ejecutiva del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, Alejandra Macías Sánchez.

Al participar en el Seminario Universitario de la Cuestión Social (SUCS), de la UNAM, con el tema Capacidad hacendaria del Estado en México, explicó: en 2023 se planea tener ingresos por 7.1 billones de pesos.

Es decir, un aumento de 10 por ciento en comparación con lo que se aprobó en 2022. “Pero sabemos que este año ha habido políticas de eficiencia tributaria que han hecho que los ingresos aumenten. Si hacemos una estimación, el incremento será de 0.8 por ciento real”.

En la sesión presentada por Mario Luis Fuentes, secretario técnico del SUCS y Patrono de la UNAM, la experta alertó que es necesario tener cautela porque “esto se está calculando sobre una perspectiva de crecimiento de tres por ciento y con una inflación de cuatro por ciento”.

En Pemex, ejemplificó, se espera que los ingresos no sean tan altos como en este año, porque el precio del petróleo podría disminuir; eso ya se verá, de acuerdo con la situación global, la guerra entre Rusia y Ucrania, así como los acuerdos en la Organización de Países Exportadores de Petróleo respecto a la oferta del combustible. “Esperamos ingresar 1.7 billones de pesos por el sector energético”.

En el paquete económico se propone gastar 8.3 billones de pesos. Pero “si recordamos la cifra de ingresos, entonces ya tenemos un déficit presupuestal grande”, detalló Macías Sánchez.

En gasto federalizado, es decir, el destinado a estados y municipios, se planea que sea de 2.4 billones.

Le siguen las pensiones, el costo de la deuda y la energía. “Esos cuatro rubros son gastos ineludibles, no los podemos dejar de hacer”.

Lo que sigue, continuó, es lo que podríamos llamar espacio fiscal, donde se pueden destinar recursos a salud, educación, seguridad, medio ambiente y todo lo demás que necesitamos.

Empero, cuando a los 7.1 billones de ingresos se les restan los gastos ineludibles, queda dos por ciento del producto interno bruto (PIB) para financiar otros aspectos.

El pago de deuda es uno de los aspectos que nos preocupan más, porque tenemos inflación alta y la política monetaria aumenta las tasas de interés, por lo que el costo de la deuda va en incremento; en 2023 se proyecta pagar 30 por ciento más que en 2022.

“Ello representa una presión en las finanzas públicas que nos deja poco margen de maniobra para hacer otras cosas, y va a seguir creciendo, porque nos seguimos endeudando”.

Si no hacemos cambios hoy para invertir más en las nuevas generaciones, para que puedan tener oportunidades, ser más productivas y aporten más al sistema fiscal, la sostenibilidad del sistema se pone en riesgo, advirtió la especialista. –sn–