Secar correctamente los oídos y evitar los bastoncillos son algunas de las medidas más importantes
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Playa, piscina, campamentos y largas jornadas de baño forman parte de las vacaciones de miles de niños cada verano. Sin embargo, el aumento de las actividades acuáticas también incrementa el riesgo de sufrir infecciones en el oído externo, conocidas comúnmente como otitis del nadador.
Para prevenirlas, la doctora Jennifer Cueva, especialista en Otorrinolaringología del Hospital Quirónsalud Bizkaia, recomienda prestar atención a una serie de hábitos sencillos que pueden ayudar a proteger la salud auditiva de los más pequeños.
La humedad mantenida dentro del conducto auditivo favorece la proliferación de bacterias y hongos. Por ello, una de las medidas más importantes es secar correctamente los oídos tras salir del agua. –sn–

