El regreso a clases también implica proteger a niñas y niños de la radiación ultravioleta durante traslados, recreos y actividades deportivas. La OMS recomienda combinar sombra, ropa protectora y protector solar para reducir los riesgos asociados con la exposición solar.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Con el regreso a clases, la protección solar debe incorporarse a la rutina diaria de niñas y niños, debido a que la exposición a la radiación ultravioleta ocurre durante los traslados, recreos, clases de educación física y actividades deportivas, incluso cuando el cielo está nublado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los niños y adolescentes son especialmente vulnerables a los efectos nocivos de la radiación ultravioleta. La exposición excesiva durante estas etapas puede contribuir al desarrollo de cáncer de piel en la edad adulta, mientras que las quemaduras solares durante la infancia incrementan ese riesgo.
Por ello, la fotoprotección no debe limitarse a las vacaciones o a los días de playa. La OMS recomienda combinar sombra, ropa protectora, sombrero, gafas con protección ultravioleta y protector solar de amplio espectro en las zonas que no puedan cubrirse con ropa.
La jornada escolar también implica exposición solar
La radiación ultravioleta no puede verse ni sentirse y puede estar presente durante actividades cotidianas al aire libre. El riesgo depende, entre otros factores, de la intensidad de la radiación y del tiempo de exposición.
La OMS recomienda adoptar medidas de protección cuando el índice ultravioleta alcanza un valor de 3 o superior. Entre las principales acciones se encuentran reducir el tiempo bajo el sol, buscar sombra y utilizar ropa que cubra la piel.
En el entorno escolar, estas medidas pueden aplicarse durante el trayecto, los recreos, las clases de educación física y los entrenamientos. La propia OMS cuenta con materiales específicos para promover programas de protección solar en escuelas.
¿Qué protector solar deben utilizar los niños?
Para menores de seis meses, las recomendaciones priorizan evitar la exposición directa al sol y utilizar sombra, ropa protectora y sombreros. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) recomienda consultar a un profesional de la salud antes de aplicar protector solar a bebés de esa edad.
En niños mayores de seis meses, la Academia Estadounidense de Dermatología (AAD) recomienda un protector solar de amplio espectro, resistente al agua y con factor de protección solar (FPS) de 30 o superior. Los productos con óxido de zinc o dióxido de titanio pueden ser una opción para pieles sensibles porque suelen causar menos irritación.
La elección no debe centrarse únicamente en que el producto sea mineral. También es importante que corresponda a la edad del menor, tenga las características de protección necesarias y pueda aplicarse correctamente y de manera constante.
La aplicación debe realizarse sobre las zonas de piel expuestas y seguir las instrucciones del producto. Como referencia, la AAD recomienda reaplicar aproximadamente cada dos horas cuando se permanece al aire libre y hacerlo nuevamente después de nadar o sudar. –sn–


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