Raúl García Araujo

Opinión | En Corto | El Cuauh y la espiral de violencia en Morelos

En el estado no hay detenciones en flagrancia, no tienen cámaras de vigilancia y faltan muchos policías pues nadie quiera arriesgar su vida por 8 mil 600 pesos mensuales.

Por Raúl García Araujo                                            

La violencia está imparable en Morelos y el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo no mueve un dedo para detenerla, ni logra los acuerdos con el Congreso para dotar de más recursos a las áreas de seguridad y contratar más policías y cámaras de videovigilancia.

En la zona oriente del estado, los criminales actúan con total impunidad, que lo mismo pueden matar a un empresario, a un expresidente municipal o a jóvenes, ante la incapacidad de las autoridades municipales y estatales.

En los últimos 15 días, Morelos se ha convertido en noticia nacional, no precisamente por el buen gobierno que viene haciendo el ex futbolista, sino por la saña y terror que están sembrando entre la población la delincuencia organizada.

Para dejar prueba de su poder, mataron a plena luz del día, a finales de agosto, al empresario y ex candidato a la presidencia municipal de Cuautla, Carlos Benítez Sánchez mejor conocido como “Bildmart”.

La ejecución tuvo lugar en el municipio de Cuautla en la avenida Reforma una de las vías más transitadas e importantes de la localidad.

Los sicarios abrieron fuego a la víctima cuando recogía a su hija de una escuela de idiomas. En el ataque murieron el empresario, dos de los policías de la Comisión Estatal de Seguridad que lo escoltaban y uno de los presuntos agresores. Su hija sobrevivió, pero no volverá a caminar.

Los delincuentes no conformes con esta ola de sangre, se hicieron presentes hace una semana, para ejecutar otra de sus fechorías. Estos cobardes acudieron a Yecapixtla, municipio colindante a Cuautla, para sorprender a un grupo de personas que estaban en una cancha jugando futbol para dispararles a quema ropa.

Los sicarios sabían que entre la gente estaba el ex alcalde de esta localidad, Refugio “Cuco” Amaro Luna y lo mataron, junto con otras tres personas; otras 14 resultaron heridas, una de las cuales murió el fin de semana elevando la cifra de víctimas mortales a cinco.

El mensaje del crimen es claro para la población de Morelos, son ellos los que mandan y que no hay autoridad local y estatal que se los impida.

El gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo y su comisionado estatal de Seguridad, José Antonio Ortiz Guarneros, lejos de asumir su responsabilidad ante la actual ola de violencia que vive el estado, solo salen hacer declaraciones falaces.«Cuco» Amaro

Y sabe por qué los criminales actúan con total impunidad porque no hay quien los enfrente. Desde hace un año, la Comisión de Derechos Humanos del Estado alertó que no hay detenciones en flagrancia en el delito de homicidio y las pocas que realiza la CES están llenas de irregularidades y violaciones a los derechos humanos, que es común que esos detenidos sean liberados por jueces.

Aunado a esto hay un dato alarmante: el C5 de Morelos cuenta sólo con mil cámaras, que es un número insignificante para vigilar las principales ciudades del estado; Hidalgo, otro estado del centro del país y que podría tener condiciones similares a Morelos, tiene 12 mil cámaras conectadas a su C5.

Súmele además que Morelos tiene un déficit de 8 mil policías, pues no hay quien quiera arriesgar su vida por 8 mil 600 pesos mensuales.

Pero mientras esto pasa, Cuauhtémoc Blanco dice que la violencia en el oriente de Morelos es producto de una disputa de tres grupos rivales.

No envió un mensaje claro a la población sobre cuáles serán las medidas contundentes que tomará su gobierno para enfrentar a los delincuentes. No, lo único que dijo es que espera lo que resta de su gobierno para atraparlos.

No tengo duda que los criminales escucharon las declaraciones del mandatario morelense, puesto que el pasado fin de semana, ahora fueron al municipio de Yautepec, en el pueblo mágico de Oaxtepec, para matar a tres jóvenes que se divertían en uno de los bares de la zona.

Esa fue la respuesta contundente que el crimen organizado le está enviando al gobernador Blanco, quien ha dejado mucho que desear en el ejercicio público y más en materia de seguridad pública.

Ya que, en lugar de conocer noticias sobre la detención de cabecillas de grupos criminales, los morelenses, saben que le gusta tomarse fotografías con los delincuentes.

Su deficiente gobierno y la inacción de su gabinete de seguridad, quedó de manifiesto entre los integrantes del Foro Morelense de Abogados de la zona oriente del estado, quienes le exigieron de manera pública haga lo que corresponde para detener la ola de violencia y delitos de alto impacto en la entidad.

Las voces de irritación social se hicieron sentir en Morelos, mientras que la jefa de la Oficina de la Gubernatura, Mónica Boggio Tomasaz Merino, declaraba que, para atender el tema de seguridad del estado, solicitarán más recursos en el proyecto de presupuesto de 2023.

O sea, se van a esperar hasta el próximo año, para poner en marcha una estrategia puntual para detener a los delincuentes, dejando indefensos a los morelenses ante el avance de grupos criminales en sus municipios.

Ojalá el presidente Andrés Manuel López Obrador se dé una vuelta por el estado y sea sensible a la demanda urgente de la población que demanda mayor seguridad, pues el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo no resuelve, lleva cuatro años echando culpas.

En Cortito

Otro de los pésimos funcionarios que tiene Morelos, es el alcalde de Yautepec, Agustín Alonso Mendoza, ya que desde que llegó al cargo, en enero pasado, no atiende el problema del suministro de agua potable en Oaxtepec. Nos cuentan que cientos de habitantes de la localidad llevan meses sin que las autoridades municipales presten este servicio de primera necesidad. Las justificaciones van desde que no sirven las bombas para llevar el agua a las viviendas, la falta de agua o que de plano no les toca el día de tandeo. Los ciudadanos se ven en la necesidad de comprar pipas de agua que tienen un costo de 700 pesos, que se convierte en un gasto de 2 mil 800 pesos mensuales. A pesar de que no llega el agua potable, los funcionarios de Yautepec, no dejan de enviar los recibos para el pago de este servicio que en Oaxtepec nomás no existe.

Columna anterior: Los demonios de Ayotzinapa sobre Harfuch

Columna publicada de manera original en Dominio Público

Raúl García Araujo
Raúl García Araujo

¡Conéctate con Sociedad Noticias! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: FacebookTwitter e Instagram.