El 42% de los líderes planea ausentarse o pedir flexibilidad en el torneo; un beneficio que la mayoría de las empresas niega a sus propios subordinados.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
¿Ver un partido de fútbol realmente arruina la productividad de una empresa? La carrera corporativa por controlar cada minuto durante el mayor torneo futbolístico está exponiendo las limitaciones de los modelos de gestión tradicionales.
Imaginemos que un colaborador ajusta discretamente la esquina de su pantalla de escritorio para seguir el streaming del partido, mientras su supervisor vigila el pasillo calculando los minutos de «tiempo muerto». Esta tensión diaria, lejos de ser una simple anécdota de oficina, es el síntoma visible de una crisis de gestión mucho más profunda.
El Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio advierte que la rigidez para controlar la asistencia revela una desconexión con el día a día de los colaboradores. El enfoque tradicional está midiendo el indicador equivocado.
Las proyecciones globales de la firma UKG calculan que el ausentismo y la distracción costarán $17,000 millones de dólares (mdd) en el mundo, concentrando $11,700 mdd en Estados Unidos. Sin embargo, el análisis del IPBI apunta hacia un ángulo humano y metodológico muy distinto. –sn–


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